Parece que, tras el auge de la inteligencia artificial, los inversores han encontrado un nuevo gran tema — los robots humanoides.
El 18 de septiembre, la empresa de inversión Citrini Research volvió a prestar atención a la llamada physical AI — inteligencia artificial que ya no existe solo dentro de una computadora, sino que sabe moverse, tomar objetos, trabajar con las manos e interactuar con el mundo real.
Según los analistas, la robótica podría convertirse en la siguiente gran tendencia tecnológica después de los autos eléctricos y el actual auge de la IA.
Los inversores miran con especial atención a China.
Allí ya no solo se ocupan de los robots las startups especializadas, sino también los mayores fabricantes de automóviles. XPeng desarrolla el robot humanoide Iron, BYD mostró su propio robot Xiao Di, y Chery, GAC, Li Auto, SAIC y otras empresas también invierten activamente en esta dirección.
El resultado es un panorama bastante curioso.
Hace no mucho, las automotrices competían por ver quién hacía más rápido un auto eléctrico.
Ahora la competencia suena más o menos así:
— ¿Y su automóvil sabe caminar?
— No.
— Entonces ustedes se han quedado atrás.
Tesla, por supuesto, también participa en la carrera con su Optimus. Pero las empresas chinas ya preparan a sus propios competidores y quieren llegar a la producción en masa en los próximos años.
Por qué los inversores están tan excitados
La idea es simple.
Los grandes modelos de lenguaje enseñaron a las computadoras a trabajar con texto, imágenes y código.
El siguiente paso es darle a la IA manos y pies.
Entonces el robot potencialmente podrá trabajar en una fábrica, un almacén, una tienda, un hospital o en casa.
En teoría suena maravilloso.
En la práctica, por ahora muchos humanoides todavía se encuentran en la etapa de demostraciones, proyectos piloto y pruebas controladas.
Es decir, los ingenieros todavía averiguan cómo hacer que el robot doble bien una toalla y no se caiga.
Y los inversores ya discuten:
qué robot se convertirá en el próximo Tesla.
Y esta es, quizá, la señal más precisa de un auge tecnológico.
Cuando el producto todavía casi no está en las tiendas, pero ya todos apuestan por las acciones relacionadas con él.
Así que el futuro, al parecer, se ve más o menos así:
la humanidad todavía no ha decidido si necesita robots humanoides,
y los inversores ya están averiguando qué robot conviene más comprar, aunque sea en la bolsa. 😄

