Carlos Alcaraz no solo se llevó el título en Viena: confirmó que en el nivel ATP 500 ya no hay nadie que le haga sombra. En la final 1 de noviembre el español desarmó a Alex de Minaur con un marcador de 6:1, 6:4 y llevó su racha invicta en los torneos de esta categoría hasta 26 partidos.
La temporada 2026 para Alcaraz no fue sencilla: tras el Australian Open llegó una pausa de cuatro meses por una lesión en la muñeca. El regreso en Doha y Tokio ya demostró que el español había vuelto en su mejor forma. Viena fue la continuación lógica: el cuarto título del año y un 16:0 perfecto en el nivel ATP 500.
La clave del éxito en la capital austriaca no estuvo solo en los golpes. Alcaraz antes se quejaba a menudo de las pelotas pesadas y lentas en pista cubierta. Aquí decidió simplemente aceptar las condiciones y reajustar el saque antes del torneo. El resultado: 81 por ciento de puntos ganados con el primer saque en la final y ni un solo set perdido en toda la semana.
De Minaur, para quien esta era ya su séptima derrota consecutiva ante Alcaraz, resistió más en el segundo set, pero no pudo cambiar el rumbo. El español se llevó los puntos clave en los momentos decisivos, mientras el australiano volvía a quedarse sin un solo break.
La victoria en Viena no es solo estadística. Demuestra cómo Alcaraz ha aprendido a convertir posibles debilidades en ventajas. Tras la lesión no volvió solo fuerte, sino como un jugador más maduro, que no se queja de las condiciones, sino que las aprovecha.
Ahora el español de 23 años avanza con confianza hacia el Paris Masters y el torneo de maestros en Turín. Su racha en el ATP 500 ya se ha vuelto histórica, y la pregunta de si alguien podrá detener esta carrera sigue abierta hasta la próxima temporada.

