ZARA acaba de presentar su colaboración con la legendaria Marisa Berenson, quien protagoniza la campaña titulada The House of Marisa. El resultado es una propuesta lujosa y profundamente simbólica que logra fusionar la moda accesible con un chic histórico y auténtico.
Marisa nació en 1947. Su padre, Robert Berenson, era diplomático, mientras que su madre, Maria-Luisa (Gogo), era hija de la gran Elsa Schiaparelli. Desde sus primeros días, la pequeña se encontró en el centro del universo de la alta costura; su debut en los medios ocurrió literalmente en la cuna, cuando las fotos de su bautizo se publicaron en el mismísimo Vogue.
Con tales antecedentes y rodeada de artistas ilustres y aristócratas, representaba a la perfección lo que hoy conocemos como una "nepo baby". En aquella época, el destino previsible para alguien de su estatus era el de una figura de la alta sociedad. Sin embargo, Marisa hizo gala de su independencia y decidió forjar su vida bajo sus propios términos.
A los 16 años, su belleza extravagante y casi etérea cautivó a la mítica Diana Vreeland, quien vio en ella al futuro símbolo de una era. Esta unión le valió a Marisa numerosas portadas en Vogue y Harper’s Bazaar, además de consagrarla como una de las modelos más solicitadas y mejor remuneradas de su tiempo.
Se convirtió en la encarnación viviente del espíritu de los setenta, siendo bautizada por Yves Saint Laurent como "la chica de la década". Marisa fue íntima de Andy Warhol, habitual del icónico Studio 54 y una de las primeras admiradoras de Halston, cuyas prendas lucía con una elegancia genuina. Para ella, el estilo no era una profesión, sino un estado natural del espíritu.
Marisa también conquistó la gran pantalla. Sus interpretaciones en obras maestras como "Muerte en Venecia" de Luchino Visconti, "Cabaret" de Bob Fosse y "Barry Lyndon" de Stanley Kubrick consolidaron su estatus como una verdadera leyenda del cine, trascendiendo la etiqueta de "modelo que actúa".
Actualmente, Marisa Berenson lleva una vida tranquila pero intensa, repartiendo su tiempo entre Europa y Marruecos. Se dedica con fervor a la fotografía, redacta sus memorias y mantiene su amistad con la Casa Schiaparelli. Sus apariciones en desfiles o producciones son selectas, realizadas exclusivamente por interés personal y no por necesidad profesional.
Surge así una paradoja fascinante: el gigante del fast fashion, cuya estrategia se basa en la carrera frenética por capturar tendencias pasajeras, se asocia con una mujer cuya imagen nunca ha reflejado esa urgencia por "estar a la moda" ni el ajetreo típico del sector. El secreto de su relevancia incombustible es que siempre ha sido fiel a su esencia. ¿Habrá logrado ZARA, con The House of Marisa, serenar su ritmo y encontrar una base más sólida?



