El microbioma intestinal dicta nuestra longevidad

Editado por: Svitlana Velhush

Ученые из Стэнфорта опубликовали в Nature исследование, согласно которому старение происходит не постепенно, а скачками. Есть два ключевых возрастных «провала» — в 44 и 60 лет. В это время тело быстро меняется внутри на молекулярном уровне. Падает воспроизводство белков из-за

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En una reciente presentación de la licenciada en nutrición Guadalupe Benavides se escuchó una afirmación clave: el intestino funciona como una farmacia biológica, capaz de determinar si el envejecimiento será frágil o lleno de vitalidad.

La experta intervino en el seminario web «Microbioma, nutrición y longevidad: la ciencia aplicada al bienestar». Según sus palabras, lo que comemos llega al intestino grueso, donde miles de millones de bacterias transforman los restos de los alimentos en metabolitos clave.

Entre los «buenos» están los ácidos grasos de cadena corta con acción antiinflamatoria. Entre los «malos», la trimetilamina-N-óxido, asociada a riesgos cardiovasculares, y el sulfuro de hidrógeno, capaz de irritar la mucosa.

La persona y sus microbios forman un holobionte, una entidad única en la que las bacterias aportan más de nueve mil enzimas activas que el organismo no produce por sí solo.

Benavides citó estudios de la Universidad de Stanford: tres edades críticas en las que la composición de las proteínas en la sangre cambia bruscamente: 34, 60 y 78 años. Estos puntos permiten comprender cómo los factores externos influyen en el curso del envejecimiento.

La microbiota se comunica con todo el cuerpo a través de vías nerviosas, hormonales e inmunitarias. El noventa por ciento de la serotonina se produce precisamente en el intestino, y las bacterias regulan el GABA y la dopamina, influyendo directamente en la ansiedad y el estado de ánimo.

Un estudio de 2026 identificó un microorganismo concreto, Roseburia inulinivorans, cuya presencia se correlaciona con una mayor masa y fuerza muscular. Esto abre perspectivas en la lucha contra la sarcopenia en las personas mayores.

Especial interés suscitó el caso de María, de 117 años: su microbioma se parecía más bien a uno joven que al típico de los ancianos muy mayores. La alta diversidad alfa y la bacteria Akkermansia, capaz de renovar la mucosa protectora del intestino, destacaban con especial claridad.

Con la edad aumenta el riesgo de inflammaging, una inflamación crónica de bajo grado que comienza con la disbiosis y vuelve permeable la pared intestinal. Las bacterias dañinas pasan a la sangre, activando constantemente el sistema inmunitario y agotándolo.

Benavides subrayó que la dieta es una herramienta terapéutica real. Se recomiendan de 25 a 30 gramos de fibra al día, polifenoles de las verduras, un patrón de alimentación mediterráneo y el abandono de los productos ultraprocesados.

Sustituir tan solo el tres por ciento de las calorías de proteína animal por proteína vegetal (por ejemplo, 60 gramos de carne por una taza de lentejas) se asocia con una reducción significativa de la mortalidad general. El omega-3 de algas en una dosis de un gramo al día durante tres años puede «rejuvenecer» biológicamente a una persona alrededor de tres meses.

El enfoque personalizado de los probióticos y de los suplementos de vitaminas y minerales completa el panorama: no existe una «cepa milagrosa» universal, pero sí estrategias puntuales que sostienen la diversidad del ecosistema interno.

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Fuentes

  • Cómo el microbioma intestinal dicta nuestra longevidad | Diario La Prensa

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