Hallado un inmenso reservorio de "combustible estelar" en una de las galaxias más primitivas del universo

Autor: Uliana S

El universo era apenas un recién nacido —con solo unos 700 millones de años tras el Big Bang, o cerca del 5 % de su edad actual— cuando ya albergaba galaxias capaces de expandirse velozmente y engendrar estrellas. Un equipo internacional de astrónomos, valiéndose de dos potentes radiotelescopios, ha logrado observar directamente por primera vez los componentes del "combustible" que impulsaba este proceso. Los hallazgos, difundidos en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, plantean una nueva perspectiva sobre la formación de las primeras grandes galaxias.

Cronología cósmica desde el Big Bang hasta nuestros días con REBELS-25. Esta galaxia masiva ya existía aproximadamente 700 millones de años después del Big Bang.

Se trata de la galaxia REBELS-25, observada con un desplazamiento al rojo de z=7,3. Este objeto se sitúa en la época de la reionización, un periodo en el que las primeras generaciones de estrellas y galaxias transformaron gradualmente el cosmos al ionizar el hidrógeno neutro circundante. Anteriormente, la comunidad científica sospechaba que estos masivos objetos primitivos debían poseer grandes reservas de gas molecular frío —la materia prima esencial para el nacimiento estelar—, aunque faltaban pruebas directas debido a la debilidad de las señales y a la interferencia del fondo cósmico de microondas.

Las observaciones realizadas con el Very Large Array (VLA) en Nuevo México y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile resultaron determinantes. Mediante el VLA, se captó la tenue emisión de monóxido de carbono (CO), un indicador sumamente fiable del gas frío, marcando la detección de este tipo más lejana hasta la fecha. ALMA completó este panorama permitiendo evaluar la temperatura, la densidad y la distribución del gas. Se determinó que REBELS-25 contiene cerca de cien mil millones de masas solares de gas molecular frío, lo que representa aproximadamente el 95 % de toda la materia ordinaria (bariónica) de la galaxia, superando con creces la masa de las estrellas formadas hasta ese momento.

La galaxia asombra por su avanzado estado de madurez. Investigaciones previas ya habían revelado la presencia de un disco en rotación, abundancia de polvo y una concentración relativamente alta de elementos pesados, a lo que ahora se suma este colosal reservorio gaseoso. "Nuestros resultados demuestran que, apenas 700 millones de años después del Big Bang, las galaxias ya disponían de vastas reservas de gas frío para la formación de nuevas estrellas", señala Karin Cescon, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Leiden.

En el estudio también participó el astrónomo chileno Manuel Aravena, del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines y la Universidad Diego Portales. Según explica, este tipo de hallazgos permite comprender cómo ciertos sistemas del universo temprano acumularon material con tal rapidez. Aunque no represente necesariamente un caso típico, REBELS-25 constituye un ejemplo excepcional que brinda a los científicos una herramienta para verificar la frecuencia de estos reservorios en el pasado remoto.

Este descubrimiento supone un avance crucial en el estudio del llamado "amanecer cósmico". Instrumentos futuros con mayor sensibilidad, como el Next Generation VLA, facilitarán la observación de gas frío en un número superior de galaxias primitivas. Por ahora, queda constancia de que incluso en un cosmos extremadamente joven ya existían las condiciones para el crecimiento explosivo de las estructuras que, con el tiempo, conformarían los pilares del universo actual, recordándonos lo dinámico y sorprendente que fue el inicio de todo.

5 Vues
¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.