En un mundo donde cada mensaje de negocios puede valer millones, Goldman Sachs distinguió en el año 2026 precisamente a quien ha sabido convertir las conversaciones en resultados medibles. Tomas Gorni, cofundador y director de Nextiva, recibió el reconocimiento como uno de los empresarios más destacados del año en la cumbre Builders and Innovators en California.
Gorni es un fundador en serie que ha recorrido el camino desde los primeros proyectos de internet, pasando por las comunicaciones en la nube, hasta la actual plataforma de IA. Nextiva atiende a más de cien mil empresas, y ahora la compañía construye un «sistema operativo» para los negocios, donde las personas y la inteligencia artificial comparten memoria y contexto. Cada conversación con un cliente o dentro del equipo no desaparece, sino que potencia las decisiones futuras en tiempo real.
Para los inversores y los dueños del capital, esto no es una simple noticia tecnológica. Goldman Sachs, uno de los principales distribuidores del capital global, señala públicamente hacia dónde, en su opinión, conviene dirigir los recursos. Cuando el banco distingue a una empresa que integra la IA en el propio tejido de las comunicaciones, da una señal de cambio de prioridades: no ganan quienes simplemente implementan modelos, sino quienes los hacen trabajar por resultados de negocio concretos.
Aquí se manifiesta el clásico mecanismo de creación de riqueza: la escasez de un activo valioso. Antes ese activo eran los datos o los clientes; hoy es la capacidad de un sistema de recordar y actuar sobre la base de todas las interacciones previas. Las empresas que lo dominen primero obtienen un efecto de escala comparable a cómo internet transformó en su día el comercio minorista. Las demás corren el riesgo de quedarse con procesos obsoletos y costes crecientes.
Imaginen a un agricultor que no solo siembra el grano, sino que lleva un diario preciso de cada campo, del clima y de la cosecha, y luego confía esos registros a un asistente capaz de predecir y corregir las acciones sobre la marcha. Así describe Gorni el futuro de Nextiva: un único sistema que «entiende el negocio y les ayuda a gestionarlo». Para un empresario o un inversor, la lección es evidente: el capital fluye hacia donde el conocimiento se acumula y se convierte al instante en acciones.
David Solomon, director de Goldman Sachs, subrayó que la agilidad y la visión se convierten en la principal ventaja competitiva en la era de la IA. Esto no es una abstracción. Para el dueño de un pequeño negocio, es la cuestión de si vale la pena invertir en herramientas que convierten cada comunicación en un activo y no en un gasto. Para el gran inversor, es una señal de qué empresas pueden crecer hasta convertirse en historias multimillonarias.
En definitiva, el premio de Goldman Sachs en el año 2026 recuerda que el futuro de la riqueza pertenece a quienes saben convertir las conversaciones intangibles en un capital que crece constantemente y aprende por sí mismo.


