Singapur: las criptomonedas bajo el control de las instituciones — 284 mil millones de dólares y un crecimiento del 94%

Editado por: Yuliya Shumai

Mientras toda Asia Central y Sudoriental junto con Oceanía perdía un 6,8 % de actividad cripto, Singapur la aumentó en un 55,4 % — hasta 284 mil millones de dólares en el año que terminó en junio de 2026. Según Chainalysis, no se trata de una simple cifra: casi todo el crecimiento correspondió a las plataformas institucionales, cuya actividad se disparó un 94 % y alcanzó los 60 mil millones de dólares.

El crecimiento se concentra en manos de un círculo reducido de creadores de mercado, mesas OTC y brókeres institucionales. Fueron precisamente ellos quienes aportaron el volumen principal, mientras que la entrada de fondos a los exchanges centralizados creció un 30 % y a los descentralizados, un 69 %. Singapur volvió a ser la mayor economía cripto de la región, superando a Australia y la India, cuyos indicadores cayeron.

Detrás de estas estadísticas hay una estrategia regulatoria clara. En 2025, la MAS obligó a las empresas cripto locales que trabajan con clientes extranjeros a obtener una licencia o abandonar el mercado. El ruido especulativo del comercio minorista se redujo, pero permanecieron los grandes actores: bancos y corporaciones que utilizan la blockchain en operaciones reales. Los institucionales no vinieron por el hype, sino por reglas predecibles y la posibilidad de tokenizar activos, stablecoins y liquidaciones.

Curiosamente, en los países vecinos —Filipinas, Tailandia y Vietnam— ocurre lo contrario: crece el tráfico minorista de P2P, con 5,4 millones de transferencias de menos de 10 mil dólares, lo que representa el 14,4 % del volumen mundial de este tipo de operaciones. Allí las criptomonedas siguen siendo un instrumento para los pagos y las transferencias cotidianas, mientras que en Singapur son parte de la infraestructura financiera de los grandes actores.

Esta diferencia muestra cómo una misma tecnología sirve a fines distintos. Para una persona común en Singapur, las criptomonedas no se convierten en una forma de enriquecerse rápidamente, sino en parte de un sistema más amplio, donde las reglas protegen el capital y reducen los riesgos. Las instituciones no solo «llegaron a las criptomonedas»: las reconfiguran según sus necesidades, haciendo que el mercado sea menos volátil y esté más integrado en las finanzas tradicionales.

Para un inversor o un emprendedor, la lección es evidente: hay que seguir no solo el precio del activo, sino también quién lo negocia. Cuando los volúmenes crecen gracias a los institucionales, es una señal de sostenibilidad a largo plazo, no de un frenesí de corto plazo. Singapur demuestra que las criptomonedas pueden convertirse no en una alternativa al sistema, sino en su continuación, siempre que existan reglas estrictas pero transparentes.

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Fuentes

  • Singapore’s Crypto Activity Hits $284 Billion as Institutional Activity Jumps 94%

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