La deuda federal de Estados Unidos superó por primera vez la marca de los 40 billones de dólares. Así lo atestiguan los datos publicados el miércoles por el Departamento del Tesoro del país.
Según el organismo, las autoridades planean recomprar volúmenes adicionales de bonos gubernamentales a largo plazo. El objetivo es contener el aumento del coste de los préstamos.
En respuesta, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 30 años descendió ligeramente hasta situarse en el 5,18%. Anteriormente, los temores de los inversores sobre la inflación y el enorme volumen de deuda habían elevado esta rentabilidad a su máximo desde el año 2007.
La situación subraya hasta qué punto la creciente deuda afecta a los mercados financieros. ¿Cómo repercutirá esto en la política económica en los próximos meses?
Por ahora, el Tesoro se centra en estabilizar la situación mediante operaciones en el mercado de bonos. Los analistas señalan que tales medidas podrían calmar temporalmente a los participantes del mercado, pero no resuelven las cuestiones fundamentales sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
