La Comisión Europea ha hecho una propuesta inesperada a Canadá. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que quiere convertir al país en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea.
La propuesta se anunció el 16 de septiembre de 2026 en Estrasburgo. El primer ministro canadiense, Mark Carney, asistió como invitado de honor al discurso de von der Leyen sobre el estado de la Unión Europea.
Von der Leyen subrayó que Canadá podría acercarse al bloque en medio de la tensión comercial con Estados Unidos. Esta propuesta fue una respuesta a los crecientes aranceles de Washington.
Canadá ya libra una guerra comercial con la administración de Donald Trump. Estados Unidos impuso aranceles del 50 por ciento a una serie de productos canadienses, y Ottawa respondió con medidas espejo a las importaciones estadounidenses por un valor de 27,6 mil millones de dólares.
Carney busca diversificar el comercio y reducir la dependencia de su vecino del sur. Planea duplicar el volumen de comercio con socios no estadounidenses en la próxima década.
La UE y Canadá ya tienen en vigor el acuerdo CETA, que eliminó casi todos los aranceles. Sin embargo, las partes debaten una asociación más profunda en los ámbitos de la tecnología, las materias primas y la seguridad.
Algunos expertos señalan obstáculos: Canadá protege sus mercados de telecomunicaciones y productos lácteos. Diez países de la UE aún no han ratificado plenamente el CETA.
La visita de Carney a Europa subraya el giro de Ottawa hacia el este y el oeste. ¿Cómo afectará esto a las relaciones transatlánticas a largo plazo?
La Unión Europea ve en Canadá un socio fiable en un mundo inestable. Ambos actores buscan formas de fortalecer los vínculos económicos y políticos sin depender de Washington.

