Los mercados bursátiles asiáticos mostraron un avance el miércoles, respaldados por las expectativas en torno al desarrollo de la inteligencia artificial, aunque la dinámica en los principales índices fue mixta.
El índice regional MSCI Asia Pacific subió aproximadamente un 1%, con el liderazgo de los fabricantes de semiconductores Samsung Electronics y SK Hynix. El Nikkei 225 japonés avanzó un 0,6%, el Kospi surcoreano un 1,6%, el Hang Seng de Hong Kong un 0,8% y el Shanghai Composite de Shanghái un 0,7%. Esta ola de optimismo reflejó el amplio interés de los inversores por las empresas del sector tecnológico antes de los resultados clave de Nvidia.
En medio de la tensa situación en la zona del estrecho de Ormuz, los precios del petróleo continúan con volatilidad. El Brent bajó hasta alrededor de $89,44 por barril el miércoles (una caída del 2,67% en un día), y el WTI cotizaba cerca de $84,95 por barril. La situación en el estrecho sigue siendo complicada: tras el conflicto que comenzó a finales de febrero de 2026 entre Estados Unidos, Israel e Irán, miles de barcos han sufrido interrupciones. Aunque Irán y Omán negocian una gestión pacífica del estrecho, por donde pasa alrededor de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y gas, el camino hacia la normalización total del tráfico sigue siendo difícil.
En Wall Street, los índices estadounidenses mostraron un avance moderado: el S&P 500 sumó un 0,3%, el Dow Jones lo mismo, y el tecnológico Nasdaq aceleró de manera más notable gracias a las acciones de empresas de inteligencia artificial y semiconductores.
El foco de atención de los inversores está en los resultados de Nvidia, que la compañía presentará el miércoles tras el cierre de la negociación. Los analistas esperan unos ingresos de $92-95 mil millones para el trimestre, lo que supondría casi el doble que el año anterior y confirmaría la fuerte demanda de chips para infraestructura de IA. Los resultados de Nvidia suelen servir como indicador de la salud de todo el sector de la IA e influyen en el sentimiento general del mercado.
El moderado descenso de las cotizaciones del petróleo y la incertidumbre geopolítica en torno al estrecho de Ormuz ayudan a aliviar temporalmente los temores inflacionistas, apoyando el apetito por los activos de riesgo. Sin embargo, el mercado sigue en un estado de alta sensibilidad: cualquier cambio en la dinámica del conflicto en Oriente Medio o en los volúmenes de transporte marítimo de petróleo podría revertir rápidamente el sentimiento de los inversores.
