Miles de millones de cookies de navegador robadas: cómo archivos invisibles abren las puertas a cuentas ajenas

Editado por: Svitlana Velhush

En un mundo donde las contraseñas han dejado de ser un escudo confiable, son precisamente los pequeños archivos de texto, las cookies, las que se han convertido en el principal trofeo para los ciberdelincuentes. Según datos de expertos, miles de millones de cookies de navegador robadas circulan en el mercado negro, permitiendo a los atacantes eludir contraseñas y la autenticación de dos factores, apoderándose directamente de las sesiones activas de los usuarios.

Tradicionalmente, las cookies almacenan información de inicio de sesión: el identificador de sesión, las preferencias y los tokens temporales. Cuando un atacante obtiene uno de estos archivos, puede hacerse pasar por un usuario legítimo sin la necesidad de introducir la contraseña o un código de confirmación. Esto es particularmente peligroso para servicios corporativos y financieros, donde la sesión puede permanecer activa durante horas o incluso días.

Investigaciones revelan que las cookies se han vuelto más valiosas que las contraseñas en los mercados de la dark web: se venden en lotes y el precio de una cookie "activa" de un servicio popular puede alcanzar varios dólares. Aparentemente, las filtraciones se producen a través de software malicioso, sitios de phishing y vulnerabilidades en navegadores o extensiones. Los expertos señalan que incluso los mecanismos de protección modernos, como los indicadores HttpOnly y Secure, no siempre son suficientes si la cookie ya ha sido robada en el lado del cliente.

La situación se agrava por su magnitud: según estimaciones preliminares, estamos hablando de miles de millones de archivos comprometidos que se utilizan activamente para ataques masivos. Los usuarios a menudo no se dan cuenta del problema hasta que se enfrentan a transacciones no autorizadas o cambios en su cuenta. Esto subraya la paradoja de la seguridad digital: cuanto más conveniente se vuelve el acceso en línea, más vulnerables somos a robos silenciosos e imperceptibles.

Empresas y reguladores intentan reaccionar: los navegadores implementan políticas SameSite más estrictas y los servicios están adoptando tokens de corta duración y una rotación regular de sesiones. Sin embargo, parte de la responsabilidad recae en los usuarios: la limpieza regular de cookies, el uso de gestores de contraseñas con soporte para passkeys y la precaución al instalar extensiones pueden reducir los riesgos. Como dice el viejo refrán, "más vale prevenir que curar".

En última instancia, esta amenaza nos recuerda que la identidad digital actual está distribuida entre una multitud de pequeños fragmentos de datos, y la pérdida de control sobre cualquiera de ellos puede salir muy cara.

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Fuentes

  • Billions of Stolen Browser Cookies Expose Users to Account Hijacking

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