Ya está. Primero la IA escribió textos, luego dibujó imágenes, después se metió en las oficinas y ahora ha llegado a la navaja.
El 14 de septiembre de 2026, el industrial indio Harsh Goenka publicó un video en el que un barbero afeita tranquilamente a un cliente, equipado con cámaras, sensores y un sistema de captura de movimientos. El clip se viralizó rápidamente en la red.
Todo parece como si una visita normal a la barbería se hubiera convertido de repente en un laboratorio secreto.
El sistema registra los movimientos de las manos del maestro, la posición del cuerpo, los ángulos y la técnica de trabajo. Estos datos podrían utilizarse potencialmente para enseñar a la IA y a los sistemas robóticos acciones físicas complejas, incluidos el corte de pelo y el afeitado.
El propio Goenka bromeó diciendo que ahora incluso los puestos de trabajo de los barberos podrían verse amenazados.
Y entonces internet hizo la pregunta más lógica:
¿y quién será el primero en sentarse voluntariamente frente a un robot con una navaja afilada?
Porque una cosa es cuando la IA se equivoca en un texto.
Y otra muy distinta:
— Las patillas más cortas, por favor.
— Ejecutando.
— Pero con cuidado.
— Actualización del sistema…
— Perdone, ¿¡qué actualización!?
Los usuarios también recibieron la idea con cautela. Unos afirmaron que la barba, después de todo, es más tranquilo confiarla a una persona real; otros recordaron que la barbería no es solo pelo y barba, sino también conversaciones, consejos y la obligatoria discusión de lo que está pasando en la vida.
Así que la profesión de barbero, por ahora, probablemente esté a salvo.
Al menos hasta que el robot aprenda a afeitar, mantener una conversación y decir con seguridad al mismo tiempo:
«Hermano, por los lados más corto te quedará perfecto».
Y a las futuras barberías robotizadas, aun así, les aconsejaríamos de antemano una función obligatoria:
un enorme botón rojo de «STOP».
Y, a ser posible, justo al alcance del cliente. 😄

