En Anfield, el Liverpool perdía 0:2 ya en el minuto 29, pero terminó el partido con una victoria 4:3 sobre el Villarreal. Esta remontada en la tercera jornada de la Liga de Campeones 2026/27 no solo sumó tres puntos: demostró lo peligroso que es un equipo capaz de reestructurarse sobre la marcha.
El inicio del encuentro mostró una imagen poco habitual en los locales: un error de Virgil van Dijk permitió a Georges Mikautadze abrir el marcador en el minuto cuatro, y Sergi Cardona amplió la ventaja tras un contragolpe. El Villarreal, dirigido por Iñigo Pérez, jugaba con seguridad y de forma compacta, pero bastó con que el rival se saliera del plan para que la iniciativa pasara a los «reds».
Alexis Mac Allister marcó el primer gol de cabeza tras un centro de Kostas Tsimikas, y en el tiempo añadido de la primera parte Ronald Araújo empató gracias a una asistencia de Rio Ngumoha. En la segunda parte, el Liverpool añadió más: Mac Allister firmó un doblete y Florian Wirtz puso el punto final. El gol tardío de Tani Oluwaseyi solo añadió nervios, pero no cambió el resultado.
La clave de la victoria no fue solo la reestructuración táctica bajo la dirección de Andoni Iraola, sino también la aparición de jugadores jóvenes. Ngumoha dio dos asistencias y creó peligro constantemente, y Wirtz, que entró como suplente, influyó de inmediato en el juego. No es casualidad: el club apuesta por la profundidad de la plantilla, donde cada uno puede cambiar el rumbo del partido.
Una remontada así recuerda que, en la vida cotidiana, un mal comienzo no determina el final si hay recursos para reiniciar. El Liverpool, con nueve puntos tras tres jornadas, mantiene un arranque perfecto, mientras que el Villarreal se queda con tres puntos: la diferencia está en la capacidad de aprovechar el momento.


