La selección española de gimnasia rítmica recupera el oro mundial 35 años después

Editado por: Svitlana Velhush

El sábado, en Fráncfort, el equipo español de gimnasia rítmica puso fin a una espera de 35 años. Tras su único título mundial en Atenas en 1991, la selección volvió a lo más alto del podio en la categoría de conjuntos, obteniendo 57,450 puntos y superando a Japón y Brasil.

La victoria fue el resultado de dos actuaciones impecables. En el ejercicio mixto de aros y mazas, al ritmo de mambo, las españolas obtuvieron 28,950 puntos, la puntuación más alta de la competición. Posteriormente, en el ejercicio de cinco pelotas con música de Residente, sumaron 28,500 puntos, logrando nuevamente la mejor puntuación y sin incurrir en penalizaciones.

Este éxito aseguró directamente al equipo un pase a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. España se convirtió así en la primera disciplina española en asegurar su cuota olímpica para el próximo ciclo, siguiendo los pasos del equipo que ganó el bronce en el Campeonato Mundial de Sofía 2022.

El conjunto, dirigido por Alejandra Quereda y Ana Pelaz, está liderado por la olímpica Inés Bergua, de 22 años. Junto a ella, compiten Salma Solaun (21 años), Andrea Fernández (20 años) y tres gimnastas de entre 18 y 19 años: Marina Cortelles, Andrea Corral y Lucía Muñoz. En los últimos dos años, ya habían ganado tres oros consecutivos en Campeonatos de Europa.

El contexto histórico subraya la magnitud de este logro. Tras el oro de 1991, bajo la dirección de Emilia Boneva, España había logrado cinco platas en la década de los 90 y cuatro bronces entre 2015 y 2025. La victoria actual no es un éxito fortuito, sino el resultado de años de trabajo con jóvenes atletas que han asimilado las lecciones de fracasos anteriores.

Japón, vigente campeón en 2025, se conformó con la plata (56,700 puntos), mientras que Brasil se alzó con el bronce, confirmando su estatus como una nueva potencia. Por otro lado, los favoritos tradicionales —Bulgaria, Ucrania, China y la neutral Rusia— quedaron sin medallas debido a errores y pérdidas de aparatos.

El cuerpo técnico logró diseñar una actuación que minimizara los riesgos en los momentos clave. Cada gimnasta conocía su papel, y la sincronización y precisión en los lanzamientos se convirtieron en una ventaja decisiva sobre sus rivales, quienes sí tuvieron caídas y sustituciones de aparatos.

La victoria en Fráncfort demuestra que, en la gimnasia rítmica, una estrategia a largo plazo y la apuesta por las jóvenes atletas pueden romper el dominio de años de otros países. España ha demostrado que la paciencia y el trabajo sistemático dan sus frutos, incluso después de décadas de espera.

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Fuentes

  • El conjunto español de rítmica toca el cielo con un oro

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