Hemos decidido no esperar al Día de San Valentín para no volver a dejar pasar la oportunidad de hablaros de esta película. Además, en ella tampoco se atan a una fecha. Pero no hagamos spoilers: hablemos de las sensaciones.
«¡Feliz Día de San Valentín Maldito!» — es una comedia romántica muy ligera, que se ve sin tensión y deja tras de sí un regusto sorprendentemente agradable.
La película no intenta ser un gran drama, no agobia con significados complejos ni obliga después a quedarse mucho tiempo en silencio, digiriendo lo visto.
Simplemente avanza con ligereza.
Sí, a lo largo de la historia aparecen algunas incongruencias, en algún punto dan ganas de reprocharle la lógica, en otro la trama se permite ciertas licencias. Pero lo más agradable es que hacia el final todo de algún modo se equilibra.
Y al final ya no apetece en absoluto ponerse a contar qué estuvo mal y dónde.
Porque después de verla queda una sensación completamente distinta.
Apagas la película y de repente te das cuenta de que andas con una sonrisa.
No porque hayas visto algo grandioso o increíblemente original. Simplemente la película deja tras de sí ese sentimiento tan raro de alegría, ligereza y una especie de belleza humana.
La trama gira en torno a Gina, que no es precisamente una gran amante del Día de San Valentín. Durante un viaje a Grecia comprende que su relación puede pasar muy pronto a un nuevo nivel, y que ella no está del todo preparada para ello. A partir de ahí comienza un enredo romántico, intentos de aclararse a sí misma, encuentros inesperados y, por supuesto, el amor en todas sus manifestaciones menos cómodas.
La película se estrenó el 5 de febrero de 2026.
En los papeles principales — Virginia Gardner, Skylar Astin, Jake Cannavale, Sabrina Bartlett y Marisa Tomei (que estuvo igual de espléndida en la película muy reciente "Mangosta"). También aparecen en la cinta Natasha Leggero y Lil Rel Howery.
Resulta especialmente agradable ver a Marisa Tomei — aporta a la película calidez y un encanto adulto y acogedor.
Puntuación de Gaya: 8.0/10.
Una nota tan alta se debe precisamente a la sensación de alegría y ligereza que queda tras el visionado. Es uno de esos raros casos en que una comedia no intenta ser demasiado inteligente ni demasiado tonta: simplemente funciona bien. Los paisajes griegos, los diálogos vivos, un ritmo agradable y una protagonista con la que simpatizas de verdad, incluso cuando hace tonterías. La película deja tras de sí un regusto suave y cálido, como si acabaras de pasar una buena velada con amigos y no simplemente de ver otra comedia romántica. Y una nota tan alta aquí es precisamente por la sensación que queda tras el visionado.
Porque a veces apetece analizar el cine por el guion, el montaje, la lógica y la actuación.
Y a veces es mucho más importante otra cosa:
apagas la película y simplemente te sientes bien.
Pues aquí es exactamente ese caso.



