En octubre Netflix emitirá un documental de tres episodios dedicado a Matthew Perry. El título — «The One About Matthew Perry» — suena como una referencia a un episodio de «Friends», y en eso hay algo muy certero. Porque para millones de personas Perry siguió siendo «ese»: Chandler Bing, cuya ironía y vulnerabilidad quedaron para siempre integradas en la memoria colectiva.
La serie promete no ser un retrato protocolar del astro, sino una conversación sobre un ser humano. En el centro está la voz de su hermana, Mia Perry Bowie. Por primera vez hablará públicamente de su hermano no como una celebridad y no solo como alguien que luchó contra la adicción. Sino como una persona compleja, generosa, divertida y muy viva, a quien conoció toda su vida. Junto a ella están viejos amigos, esos a quienes Perry llamaba «los mejores amigos de toda la vida». Sus testimonios se complementarán con el archivo familiar: imágenes y fotografías que antes nadie había visto, salvo los más cercanos.
El director Mary Robertson, conocida por su habilidad para trabajar con historias difíciles, construye el relato con cuidado. La serie promete mostrar el camino desde un joven cómico que apenas empezaba a encontrar su voz hasta un actor que se convirtió en parte del código cultural de toda una generación, y más allá, hacia esas partes de su vida que Perry decidió hacer públicas. Su apertura al hablar de la adicción y del dolor se convirtió en parte de su legado. Ahora sus seres queridos continúan esa conversación ya sin él.
El estreno está previsto para el 27 de octubre de 2026 — casi exactamente tres años después de la muerte del actor. La elección de la fecha se siente deliberada. No como un aniversario en el sentido habitual, sino como la oportunidad de mirar de nuevo, ya con más calma y profundidad, al hombre que tanto dio a la risa y que durante tanto tiempo luchó contra su propia oscuridad.
«The One About Matthew Perry» no intenta explicarlo todo. Más bien invita a estar cerca de quienes amaron a Matthew Perry no por su papel, sino por quien era. Y, quizá, en eso reside precisamente su principal fuerza.



