Trajes confeccionados a mano en un taller italiano con lana merina uruguaya reciclada debutarán este verano en el escenario global de la Copa del Mundo 2026. Gabriela Hearst, la diseñadora de origen uruguayo, ha creado para su selección nacional algo más que un uniforme deportivo convencional: un sofisticado kit de sastrería "off-pitch" compuesto por chaquetas y pantalones que reflejan tanto su historia personal como la identidad de todo un país. Aunque el Mundial 2026 se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, para la presentación de la colección se eligió un lugar sumamente simbólico: el Estadio Centenario de Montevideo, sitio donde el 30 de julio de 1930 tuvo lugar la primera final de una Copa del Mundo.
Hearst es la primera diseñadora latinoamericana en liderar la casa francesa Chloé (2020-2023). Se crió en la estancia familiar de Paysandú rodeada de gauchos, en un entorno donde una costurera confeccionaba prendas para ocasiones especiales que luego se heredaban de generación en generación. Su establecimiento "Santa Isabel" abarca 17.000 acres de tierra, donde su familia ha criado ganado y ovejas merinas durante siete generaciones.
Actualmente, traslada estos principios de calidad, permanencia y conciencia al deporte global: frente a la producción masiva, apuesta por materiales locales y mano de obra artesanal, reforzando la filosofía "slow fashion" que defiende desde la fundación de su propia marca en 2015. Hearst fusiona la lana uruguaya con la maestría de un atelier italiano, demostrando que lo local puede tener una resonancia global sin sacrificar sus raíces. Su firma ya colabora con la cooperativa "Manos del Uruguay", un grupo de cien tejedoras que elaboran a mano las piezas de punto de la marca, garantizándoles así ingresos dignos. En un momento en que el "fast fashion" se acelera y la inteligencia artificial promete automatizar el diseño, su elección se presenta como un desafío y un retorno esencial al oficio artesanal humano.
Desde el punto de vista comercial, el proyecto se alinea con la estrategia de marca país de Uruguay: si el fútbol fue el primer embajador de la nación ante el mundo, ahora la moda y la cultura potencian ese legado. Hearst, a pesar de residir y desarrollar su carrera en Nueva York, mantiene un vínculo inquebrantable con su tierra natal. La diseñadora señala que la percepción de lo latinoamericano ha evolucionado en los últimos años, pasando del anonimato al reconocimiento a través de los valores familiares, el color y la alegría.
El uniforme diseñado por Gabriela Hearst promete más que comodidad: ofrece un sentimiento de orgullo nacional y exclusividad. De este modo, la moda en el Mundial 2026 deja de ser un elemento decorativo para convertirse en una herramienta mediante la cual países y generaciones redefinen su identidad en un mundo saturado de lo efímero y artificial.
La indumentaria de la selección uruguaya es mucho más que ropa. Es un manifiesto: la calidad sobre la rapidez, la maestría sobre la escala y la artesanía sobre la robotización.


