Nacimiento de cúmulos galácticos: el telescopio Webb captura una «obra» cósmica en pleno apogeo

Autor: Uliana S

En la imagen de este mes del JWST, resultado de una colaboración NASA/ESA/CSA, de las galaxias MACS J0553.4-3342, ubicadas en la constelación Columba. Vemos MACS J0553.4-3342 tal como era hace 4,4 mil millones de años.

Imagine dos ciudades colosales formadas por cientos de galaxias que se precipitan una hacia la otra a velocidades increíbles a través del vacío espacial. Tras haber chocado una vez y haberse alejado un millón de años luz, ahora vuelven a aproximarse. Esta es la dinámica escena de formación de un cúmulo galáctico que el telescopio espacial James Webb ha logrado capturar.

El cúmulo MACS J0553.4-3342 se sitúa en la constelación de Columba, a unos 4.000 millones de años luz de la Tierra. Lo observamos tal como era hace aproximadamente 4.400 millones de años, una etapa relativamente temprana para estructuras de este tipo. A diferencia de los cúmulos maduros y estables, aquí se desarrolla la fase activa de fusión entre dos subcúmulos de masa similar.

Cada uno de ellos se articula en torno a una galaxia elíptica masiva y brillante, representadas por los dos puntos centrales de la imagen con halos distintivos. Multitud de galaxias elípticas menores han sido ya atrapadas por la gravedad de una de ellas y terminarán integrándose en el cúmulo gigante final. El proceso es caótico: los subcúmulos se atraviesan repetidamente, como en un juego cósmico de autos de choque, hasta fusionarse por completo. En el interior del cúmulo, el gas caliente burbujea y emite una potente radiación de rayos X.

La visión en el infrarrojo cercano del Webb muestra esta escena con un nivel de detalle asombroso. Sin embargo, lo más impresionante no son las galaxias en sí, sino el efecto de su gravedad combinada. La masa del cúmulo es tan vasta que deforma el espacio-tiempo, actuando como una lente gigantesca. En la imagen se aprecian con claridad unos arcos de color naranja brillante, que no son sino imágenes distorsionadas de galaxias lejanas situadas al fondo. Una de ellas, a la izquierda, se manifiesta como tres puntos luminosos: se trata de imágenes múltiples de una misma galaxia. Estas «lentes gravitacionales» permiten a los astrónomos escrutar el universo más primitivo al estudiar objetos que, de otro modo, serían demasiado tenues y distantes.

Esta captura se obtuvo bajo el programa VENUS, un sondeo de cúmulos galácticos masivos. Tales observaciones no solo ayudan a comprender la formación de las estructuras más grandes del cosmos, sino que también permiten hallar, mediante el efecto de lente, las galaxias, estrellas e incluso supernovas más antiguas.

Solemos percibir el espacio como algo estático, pero el Webb nos recuerda una vez más que el universo es un escenario de movimiento constante, colisiones y construcción. Al observar el MACS J0553.4-3342, presenciamos literalmente el nacimiento de una de las grandes «ciudades» del cosmos. Se trata de un espectáculo que resulta, a la vez, caótico y sorprendentemente armonioso.

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