Una ballena de aleta cruzó más de 3000 km entre Chile y Argentina, sorprendiendo a los científicos con su ruta invernal

Editado por: Svitlana Velhush

Una ballena de aleta, marcada frente a las costas del norte de Chile, recorrió más de tres mil kilómetros a través del cabo de Hornos hasta el océano Atlántico, llegando a la zona marina protegida de Namuncurá-Banco Burdwood frente a las costas de Argentina en solo 18 días, y en pleno invierno austral.

Normalmente, estos gigantes, los segundos más grandes después de las ballenas azules, siguen ciclos estacionales predecibles: en verano se alimentan en aguas frías y en invierno migran a latitudes cálidas para reproducirse. Sin embargo, el transmisor satelital colocado en la caleta Chañaral de Aceituno registró un escenario completamente diferente: un cruce directo a través del peligroso estrecho, una estancia de un mes en las aguas argentinas ricas en alimento y el regreso al punto de partida en diciembre.

El estudio, publicado en Scientific Reports, muestra que la ballena pasó un mes y medio en la zona protegida, donde aparentemente se alimentó activamente. La señal se perdió en octubre, pero el dispositivo volvió a funcionar exactamente en el lugar de inicio, confirmando una ruta circular completa. Estos datos cuestionan las ideas establecidas sobre la rígida estacionalidad del comportamiento de la especie.

Estos movimientos interoceánicos subrayan cuán estrechamente conectados están los ecosistemas de los océanos Pacífico y Atlántico en el extremo sur de Sudamérica. Áreas protegidas como Namuncurá-Banco Burdwood se convierten no solo en refugios locales, sino en nodos clave en la red de la que depende la supervivencia de las poblaciones migratorias.

Imagina el vasto océano como una red de carreteras, donde las ballenas no son solo pasajeras, sino indicadores vivos de la salud de todo el sistema: sus rutas inesperadas nos recuerdan que la naturaleza no siempre sigue nuestros mapas y calendarios.

La observación de estos animales ayuda a comprender mejor cómo el cambio climático y la actividad humana afectan los corredores marinos, y por qué la cooperación internacional en la protección de las aguas es cada vez más necesaria.

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Fuentes

  • Una ballena Fin recorrió más de 3.000 kilómetros entre Chile y Argentina y sorprendió a la ciencia por su ruta invernal

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