En el pueblo medieval de Naro, en el suroeste de Sicilia, se puede comprar una casa por solo un euro, el precio de un espresso. Sin embargo, detrás de este reclamo no solo está la generosidad de las autoridades locales, sino un intento de detener el despoblamiento del centro histórico y devolver la vida a edificios abandonados.
El programa fue lanzado por el municipio de Naro, en la provincia de Agrigento. Las solicitudes se aceptan a través de la plataforma en línea Case 1 Euro Naro, disponible en varios idiomas, incluido el inglés. Pueden participar tanto italianos como extranjeros, así como empresas y fundaciones. Las propiedades están destinadas a vivienda, uso como casa de huéspedes o actividad comercial.
Iniciativas similares ya funcionan en decenas de ciudades italianas, especialmente en Sicilia y otras regiones que sufren despoblación. En Naro, como en las vecinas Mussomeli o Cammarata, las autoridades esperan atraer nuevos residentes, reactivar el turismo y preservar el patrimonio arquitectónico: fachadas barrocas, el castillo Chiaramontano y las puertas medievales.
El principal matiz del programa es que el precio simbólico no elimina los gastos reales. El comprador está obligado a pagar los servicios notariales, los impuestos de registro y catastrales, y sobre todo, realizar una renovación integral. Todos los inmuebles del catálogo están marcados como necesitados de restauración; para las obras se suele dar un plazo limitado, y el proyecto debe cumplir con las normas de seguridad y protección del paisaje.
Tras el deslizamiento de tierra de 2005, parte de las fachadas abandonadas de Naro se convirtieron en un museo al aire libre, lo que ya ha atraído la atención de artistas y turistas. Los nuevos propietarios no solo podrán obtener una vivienda, sino también formar parte del proceso de renacimiento de la ciudad, cuya infraestructura ha mejorado gracias a los fondos europeos y las conexiones con Palermo.
Así, la oferta de Naro no es una ganga, sino una inversión en el futuro: la restauración de una casa se convierte en una contribución a la preservación del patrimonio cultural y a la lucha contra el despoblamiento de regiones enteras de Italia.
