El acuerdo para construir un complejo temático cerca de París, inspirado en Dragon Ball Z, parece un giro inesperado en el mapa del turismo global: la franquicia de anime japonesa, suelo francés e inversión saudí de seis mil millones de euros.
El proyecto contempla tres parques de atracciones cerca de Cergy-Pontoise, a 30 kilómetros al noroeste de la capital francesa, en el lugar del antiguo parque Mirapolis. Uno de ellos estará dedicado al universo del manga, principalmente a Dragon Ball Z. La financiación corre a cargo de la empresa saudí Qiddiya Investment Company, vinculada al fondo de inversión estatal. Según estimaciones del Elíseo, el complejo creará unos 22 mil puestos de trabajo, comparable a Disneyland París.
La idea surgió de un encuentro personal: durante la visita de Emmanuel Macron a Arabia Saudí en 2025, el presidente y el príncipe heredero Mohamed bin Salmán descubrieron una pasión común por Dragon Ball Z. Esta coincidencia de gustos se convirtió en un memorando firmado durante la visita del príncipe saudí a París del 23 al 24 de agosto de 2026. Para Riad, el proyecto se enmarca en la estrategia Visión 2030: diversificar la economía mediante el turismo y el ocio, ya probada en Qiddiya City, cerca de la capital del reino.
Francia recibe una inversión extranjera de gran escala en un momento en que el mercado europeo del ocio busca nuevos puntos de crecimiento tras la pandemia y la competencia con los centros asiáticos y de Oriente Medio. Arabia Saudí, por su parte, no solo exporta capital, sino también un producto cultural, conectando el anime con el público europeo. Alianzas como esta están cambiando la geografía habitual de los parques temáticos: antes estos proyectos se asociaban con estudios estadounidenses o japoneses, ahora la iniciativa proviene de una región tradicionalmente vinculada al petróleo.
La construcción llevará varios años y aún no se ha anunciado una fecha exacta de apertura. El sitio en Val-d'Oise cuenta con buena accesibilidad de transporte: la línea RER A pasa cerca. Sin embargo, el éxito dependerá no solo del reconocimiento de la franquicia, sino también de lo bien que se integre la temática del anime en el paisaje francés y en las expectativas de los visitantes europeos, acostumbrados a Disneyland y al Parc Astérix.
Para los viajeros, esto podría significar la aparición de un nuevo gran atractivo a menos de una hora de París, capaz de redistribuir los flujos turísticos entre la capital y sus alrededores. En un sentido más amplio, el proyecto ilustra cómo las aficiones personales de los líderes y las estrategias económicas de los estados configuran los futuros destinos del turismo de masas.
