La opinión de la columnista del South China Morning Post Ashley Tamblin, publicada el 4 de octubre de 2026, sostiene que para convertir Hong Kong en una ciudad verdaderamente amigable con los perros se necesita una «alfabetización canina»: conocimientos básicos sobre el comportamiento de los animales que no solo deben poseer los dueños, sino también todos aquellos que comparten con ellos el espacio público.
Desde julio de 2026 rige en Hong Kong un plan regulado que permite la presencia de perros en restaurantes aprobados. Más de 2200 establecimientos presentaron solicitudes, y ya en el primer mes participaron en el plan más de 980 restaurantes. Estos cambios reflejan una transformación paulatina de la relación de los ciudadanos con los perros; sin embargo, recientes incidentes trágicos —ataques de perros grandes en Yuen Long y Tseung Kwan O— han complicado el debate público.
Tamblin subraya que la percepción de los perros varía mucho: los pequeños compañeros hace tiempo que forman parte de la vida urbana, mientras que las razas grandes, los mestizos locales y los animales sin hogar suscitan reacciones distintas. Precisamente por eso la «alfabetización canina» debe incluir la comprensión de las señales de miedo, estrés, territorialidad y movimientos repentinos, así como la capacidad de dar a tiempo espacio a un perro desconocido.
La educación no exime de responsabilidad a los dueños ni sustituye un control estricto, pero sirve como una capa adicional de prevención. La columnista, que lleva muchos años colaborando con refugios en la isla de Lantau, señala que las dificultades surgen a menudo no por un perro «malo» o «bueno», sino por la falta de comprensión de su comportamiento en las condiciones de un entorno urbano denso.
Una ciudad dog-friendly debe tener en cuenta también los intereses de quienes temen a los animales o, por razones culturales, prefieren mantener la distancia. Los conocimientos básicos sobre los perros ayudarán a respetar los límites ajenos y, al mismo tiempo, a apoyar la tenencia responsable.
Como escribe Tamblin, no hace falta convertirse en expertos, pero sí es importante aprender a distinguir las situaciones y reaccionar en consecuencia: ese es el paso hacia una verdadera «alfabetización canina» en Hong Kong.


