En 2026, un equipo de astrónomos logró captar por primera vez en la historia la nave Orion con los cuatro tripulantes de la misión Artemis II en órbita lunar utilizando un telescopio terrestre.
La imagen obtenida desde la Tierra muestra unos diminutos píxeles que corresponden a la ubicación de la nave durante su sobrevuelo lunar, lo que confirma tanto la precisión de su trayectoria como el alcance de los sistemas ópticos actuales.
Este hito pone de manifiesto el avance de las tecnologías de observación, las cuales permiten realizar un seguimiento de misiones tripuladas sin depender de otros vehículos espaciales.
El análisis de la captura reveló detalles de la órbita, tales como la velocidad y la altitud, facilitando a los científicos el perfeccionamiento de los modelos de interacción gravitatoria entre la Tierra y la Luna.
Entre los objetivos de la NASA y sus colaboradores figuraba la demostración de la fiabilidad de la misión de cara a futuros alunizajes, además de fomentar el interés público en el programa Artemis.
Este suceso abre nuevas perspectivas para que los telescopios terrestres sirvan de apoyo en la exploración del espacio profundo, reduciendo así la dependencia de los datos satelitales.
En la actualidad, y considerando las misiones posteriores, esta fotografía se considera un paso fundamental hacia una presencia humana permanente en la Luna.



