En ocasiones, la vida política se torna tan apacible que la naturaleza interviene literalmente en las sesiones.
En el estado brasileño de Mato Grosso, dos capibaras entraron con total serenidad al edificio de la asamblea legislativa en Cuiabá. Mientras el personal y los diputados se preparaban para un día de trabajo normal, estos nuevos “visitantes” decidieron explorar por su cuenta los pasillos del poder.
De hecho, su apariencia sugería que habían llegado con un propósito muy específico.
Sin rastro de pánico ni agitación, las capibaras recorrieron lentamente el edificio, observando todo a su alrededor con esa misma tranquilidad filosófica por la que son tan apreciadas en internet.
El personal tuvo que guiar suavemente a los animales hacia la salida. Uno de los testigos grabó lo sucedido en video, y las imágenes se viralizaron rápidamente en la red.
La anécdota resultó particularmente divertida porque, para los residentes locales, el encuentro con capibaras no es algo tan exótico. Cerca del edificio hay zonas verdes y cuerpos de agua, por lo que estos animales aparecen periódicamente en las cercanías.
Pero una cosa es ver una capibara en un parque.
Y otra muy distinta es encontrarse con una en los pasillos del parlamento.
Afortunadamente, los “diputados no registrados” no causaron ningún daño, no interrumpieron la sesión y no presentaron exigencias presupuestarias. Después de una breve “excursión”, fueron sacados del lugar sin incidentes.
Sin embargo, por su nivel de calma e imperturbabilidad, estos visitantes quizás podrían haber merecido un lugar propio en la sala de sesiones.
En ocasiones, la noticia más divertida del día es, sencillamente, la de dos capibaras que decidieron ir a verificar cómo marchan los asuntos de estado.



