En los Pirineos franceses, una vaca llamada Vakhina decidió comprobar hasta qué punto la humanidad está dispuesta a tomarse al pie de la letra los viejos refranes. 🐄
Se quedó atascada en el barro en lo alto de las montañas, ya no podía salir por sí sola, y llegar hasta ella en coche era imposible.
Los rescatistas evaluaron la situación y eligieron la opción más obvia:
el helicóptero.
A Vakhina la aseguraron con correas especiales, la elevaron por los aires y la trasladaron con cuidado hasta abajo.
Visto desde fuera, parecía más o menos como si la naturaleza hubiera decidido lanzar con urgencia un nuevo tipo de transporte:
clase económica — autobús, clase business — helicóptero, premium — vaca bajo el helicóptero.
Por suerte, Vakhina se recuperó sin problemas.
Y ahora la humanidad tendrá que buscar una nueva frase en lugar de «esto ocurrirá cuando las vacas vuelen».
Porque ya está.
Las vacas ya han volado.


