China realiza pruebas terrestres de transmisión de energía por microondas: un avance hacia la energía solar orbital

Autor: Nataly Lemon

China realiza pruebas terrestres de transmisión de energía por microondas: un avance hacia la energía solar orbital-1

Un equipo de la Universidad de Xidian, liderado por el académico Duan Baoyan, ha presentado un sistema de transmisión inalámbrica de energía de nivel de kilovatios a más de 100 metros, un hito terrestre clave para el proyecto "Zhuri" (Buscando al Sol).

Investigadores de la Universidad de Xidian han anunciado un avance sustancial en el desarrollo de energía solar espacial. Mediante la iniciativa "Zhuri", han creado un sistema de verificación terrestre capaz de enviar energía a múltiples objetivos móviles simultáneamente a través de microondas. Esta prueba representa uno de los pasos más concretos hacia la tecnología necesaria para las futuras estaciones solares orbitales.

El sistema ha logrado transmitir 1180 W a una distancia de unos 100 metros, con una eficiencia de CC a CC del 20,8 % y una eficiencia de recolección del haz del 88 %. En otro experimento, suministró 143 W de forma estable a un dron que se movía a 30 km/h a una distancia de 30 metros. Estos resultados se hicieron públicos el 18 y 19 de mayo de 2026, mostrando el progreso en tecnologías críticas para un proyecto que busca situar una gran estación solar en órbita geoestacionaria.

En cuanto al estado actual del proyecto, se trata de un sistema de verificación terrestre y no de un prototipo orbital. Este trabajo se desarrolla en la universidad desde hace varios años, destacando la construcción de una torre de pruebas de 75 metros en 2022. La nueva fase presenta un sistema mejorado con transmisión multipunto y una puntería más precisa. El camino hacia el despliegue orbital y la transmisión desde miles de kilómetros es aún largo: se prevé un demostrador de megavatios para 2030 y sistemas de mayor envergadura más adelante.

Sobre su funcionamiento, los paneles solares en órbita recogerán energía casi permanentemente sin pérdidas por la atmósfera o la noche. La electricidad se transforma en microondas que se dirigen en un haz estrecho hacia antenas receptoras terrestres (rectenas), donde vuelven a convertirse en electricidad. Las mejoras clave de este test son la precisión del haz, la reducción de pérdidas y la capacidad de operar con receptores móviles. Esto diferencia al sistema de ensayos de laboratorio previos, que operaban con distancias y potencias menores.

Respecto a los desafíos principales, a pesar de los avances, aún quedan obstáculos severos por superar.

En primer lugar, la escalabilidad: pasar de 100 metros en tierra a 36.000 km en órbita geoestacionaria requerirá una puntería extremadamente fina hacia objetivos móviles respecto a la Tierra.

En segundo lugar, la eficiencia: un 20,8 % de CC a CC en distancias cortas implica pérdidas mayores a distancias reales, y la rentabilidad del sistema sigue siendo incierta.

En tercer lugar, la seguridad: los potentes haces de microondas deben ser inocuos para la aviación, las aves y las personas en el área de recepción.

En cuarto lugar, el coste de lanzamiento y mantenimiento de infraestructuras gigantescas en órbita, junto con los retos regulatorios internacionales sobre el espacio y las frecuencias.

Al comparar con otras alternativas, la transmisión por microondas que desarrolla China ofrece mayor madurez que el láser, pues atraviesa mejor la atmósfera y es menos sensible al clima. Sin embargo, los sistemas láser permiten receptores más pequeños. Frente a la energía solar terrestre con baterías, la opción espacial genera energía constante, pero exige una inversión de capital inmensa. Por ahora, los reactores nucleares modulares (SMR) o las renovables terrestres con almacenamiento parecen más viables para las próximas décadas.

En cuanto a las perspectivas, esta prueba es una demostración tecnológica vital que confirma el progreso en el control de haces y la transmisión multipunto. El avance acerca a China a la posibilidad de crear "estaciones de carga orbitales" para satélites y, a largo plazo, para la Tierra. No obstante, el tránsito de los kilovatios terrestres a los gigavatios comerciales en órbita requerirá superar múltiples etapas técnicas y económicas. Los siguientes pasos lógicos serán ampliar los test terrestres, perfeccionar la puntería a larga distancia y preparar los experimentos orbitales. El proyecto es uno de los más ambiciosos de la energía espacial mundial, pero su aplicación práctica requerirá tiempo y recursos considerables.

19 Vues

Fuentes

  • News.cgth

¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.