Alguien simplemente pone un dosificador en el baño.
Alguien compra una jabonera bonita.
Y alguien un día se despierta y decide:
«Necesito una cara en el espejo a la que apretarle la nariz antes de lavarme las manos».
En el vídeo se ve exactamente ese nivel de surrealismo doméstico.
En el espejo hay una cara rosa pegada. Para usarla, hay que literalmente agarrarla por la nariz, apretarla bien — y recibir una porción de producto directamente en la mano.
Es decir, ahora lavarse las manos viene a ser algo así:
— Buenos días.
— Buenos.
— Dame jabón.
— Primero humíllame.
Es especialmente maravillosa la expresión de la cara del propio dispositivo. Parece como si supiera en qué acabaría su vida, pero esperara algo mejor.
Y después del procedimiento, la persona va tranquilamente a lavarse las manos, como si un segundo antes no hubiera exprimido algo de la nariz de un ser humano de plástico.
El progreso ha llegado a tal punto que hasta un dosificador de jabón puede hacerte reflexionar:
¿de verdad la humanidad sigue necesitando nuevos inventos? 😄

