El Le Havre abrió el marcador en el minuto 18 y por un momento pareció que el líder de la Ligue 1 podría tropezar con el colista. Josh Maja aprovechó un raro titubeo de la defensa del PSG, pero apenas ocho minutos después todo cambió: Achraf Hakimi no solo reaccionó, sino que tomó el partido bajo su control.
El defensa marroquí logró el primer triplete de su carrera, dio dos asistencias y participó en los cinco goles de los parisinos. Mika Godts empató, Hakimi adelantó a su equipo y luego añadió otros dos tantos —uno de falta y otro tras un rebote—. Senny Mayulu puso el punto final. El PSG demostró la rapidez con la que un equipo puede reestructurarse tras encajar un gol.
En este episodio se manifestó no solo la maestría individual de Hakimi, sino también la profundidad de la plantilla de Luis Enrique. El extremo belga Godts y el joven Mayulu marcaron en momentos clave, mientras que el portero Matvey Safonov salvó al equipo en varias ocasiones durante el segundo tiempo. El PSG controló el 71 por ciento de la posesión y realizó 15 disparos, de los cuales diez fueron a puerta.
Para el Le Havre, que sumó apenas dos puntos en nueve jornadas, esta goleada supuso una nueva confirmación de sus problemas sistémicos. El equipo no logra mantener la ventaja ni siquiera frente a un rival que salió al partido sin varios jugadores clave. El PSG, en cambio, afianzó su ventaja de cuatro puntos en lo más alto de la tabla.
Hakimi, designado capitán, demostró cómo un lateral moderno puede influir en el juego no solo en defensa, sino también en ataque. Sus desmarques a la espalda de los defensas, sus pases precisos y sus disparos desde media distancia recordaron por qué los clubes de primer nivel valoran tanto a los futbolistas polivalentes.
Esta victoria no es solo un resultado más, sino una señal: el PSG está preparado para cualquier giro de la temporada, apoyándose en líderes capaces de cambiar el rumbo de un partido por sí solos.


