Mediados de agosto del año 2026 se convirtieron en un nuevo punto de tensión en el tema de los fenómenos anómalos no identificados. El documentalista James Fox publicó una serie de videomensajes en los que testigos clave se dirigieron directamente al presidente. El exoficial de la Fuerza Aérea y de inteligencia David Grusch declaró que vio personalmente fotografías y grabaciones de video altamente secretas de objetos UAP estrellados y sus ocupantes no humanos. Está dispuesto a proporcionar un panorama histórico completo, señalar programas, registros y personas, así como ayudar a devolver la actividad oculta bajo el control legal del presidente y el Congreso. Pero para ello se necesita autorización e inmunidad.
A Grusch se unieron otros. El exespecialista en inteligencia geoespacial Dylan Borland, el exfuncionario del Departamento de Defensa Matthew Brown y el ingeniero aeroespacial Eric Davis también presentaron solicitudes similares. Todos ellos subrayan: sin protección frente a los acuerdos de confidencialidad, no pueden hablar libremente, ni con el público ni siquiera con las estructuras científicas.
🚨 My office is now assisting qualified individuals seeking waivers from UAP-related nondisclosure agreements.
El 19 de agosto, el Consejo Asesor Científico sobre UAP (UAP Science Advisory Council), encabezado por el profesor de Harvard Avi Loeb, respaldó oficialmente estas demandas. El consejo declaró que comparte plenamente las peticiones de Grusch, Davis y otros sobre garantías legales, incluida la inmunidad, para que los empleados actuales y anteriores puedan transmitir al consejo información sobre supuestas tecnologías de origen no humano. Paralelamente, el consejo continúa trabajando con datos históricos a través del sistema PURSUE.
Ese mismo día, el congresista Eric Burlison confirmó: su oficina sigue recibiendo información creíble sobre programas de recuperación e ingeniería inversa de objetos de origen no humano. Estas declaraciones señalan objetos, contratistas, documentos y personas concretas. Burlison pidió directamente al presidente que proteja a los informantes y les permita hablar libremente. Ya al día siguiente, el 20 de agosto, anunció que su oficina ahora ayuda activamente a personas cualificadas a obtener la exención de los NDA relacionados con UAP y abrió un formulario especial para solicitudes.
La Disclosure Foundation y otros grupos apoyaron esta medida. La presión aumenta desde varios frentes a la vez: de testigos que han visto pruebas, de científicos dispuestos a verificarlas y de legisladores que crean canales prácticos. El memorando de Lucas abrió anteriormente el camino solo hacia el interior del sistema. Ahora se trata de la siguiente etapa: la posibilidad de hablar abiertamente y transmitir materiales para la evaluación científica y la comprensión pública.
Todo se reduce a lo mismo: sin una decisión presidencial que elimine las últimas barreras legales, la información permanecerá bloqueada. Los informantes están listos. El consejo está listo para recibir y analizar. El congresista ya está aceptando solicitudes. La pelota está de nuevo en el tejado de la Casa Blanca.


