Tras el revuelo generado por la primera esfera de Buga, los acontecimientos en torno a estos misteriosos objetos colombianos han seguido evolucionando. A mediados de mayo de 2026, Jaime Maussan y su equipo presentaron los datos de una segunda esfera, conocida como la esfera de Baldías (o de la Serranía de las Baldías), hallada en una zona montañosa cerca de Medellín, en Antioquia.
El objeto fue recuperado en un terreno de difícil acceso en los límites de un parque nacional. Según testigos y participantes de la expedición, entre ellos William Zúñiga y David Vélez, la esfera cayó en un área donde se había observado una actividad inusual. Al igual que con el caso de Buga, los residentes locales describieron un objeto cruzando el cielo antes de precipitarse. Esta nueva esfera se asemeja al primer hallazgo en forma y materiales: posee una superficie metálica sin costuras visibles y un tamaño compacto. No obstante, las similitudes terminan ahí.
More images released today.
Today, @jaimemaussan1 revealed the interior of the Valdivia sphere during a CT scan examination. He also issued a warning that the sphere had already been cut open and sealed prior to the current investigation, meaning they cannot yet confirm whether it is fully authentic until
A diferencia de la esfera de Buga, la de Baldías no presenta símbolos grabados. El equipo de Maussan destaca que la estructura interna también es notablemente distinta. Durante unas recientes tomografías computarizadas en México, los investigadores mostraron por primera vez imágenes de su contenido interior. Un detalle crucial es que la esfera ya había sido abierta y resellada antes de llegar a los expertos actuales. Esta circunstancia obligó a Maussan a advertir públicamente que, por ahora, la autenticidad total no puede confirmarse con absoluta certeza. Sin embargo, se logró extraer un artefacto independiente de su interior que ha sido enviado a más pruebas de laboratorio.
Ha despertado un interés especial una sustancia resinosa asociada a la esfera que, según se describe, muestra propiedades bioluminiscentes en la oscuridad. El equipo planea mantener bajo reserva los resultados científicos venideros hasta que puedan ser verificados o refutados de forma independiente.
La cronología de los sucesos se presenta de manera coherente. La primera esfera de Buga (marzo de 2025) captó la atención por sus símbolos, su compleja estructura de varias capas con microesferas y los informes sobre propiedades físicas extrañas. La segunda, localizada después en otra región de Colombia, ha planteado nuevas interrogantes. Ambos objetos están siendo estudiados actualmente en la Ciudad de México mediante un análisis comparativo.
Los escépticos sugieren tradicionalmente un posible origen terrestre, desde componentes industriales hasta experimentos modernos. Los partidarios, en cambio, ven en estos hallazgos señales de tecnologías que superan lo conocido. Las autoridades oficiales de Colombia y México continúan sin ofrecer comentarios detallados, dejando el peso de la investigación en manos de expertos independientes.
La aparición de la segunda esfera mantiene el dinamismo del interés por los artefactos colombianos. Mientras se realizan las pruebas, los especialistas esperan obtener más información sobre los materiales, la edad y el posible propósito de estos objetos. Independientemente de las conclusiones finales, estos relatos resaltan lo poco que aún comprendemos sobre los límites de la tecnología y los fenómenos que aparecen de vez en cuando en los lugares más inesperados del planeta. El público sigue de cerca la evolución de los hechos, pues podrían surgir nuevos detalles en los próximos meses.
