❓ PREGUNTA:
Hola, Lee, me interesa mucho conocer tu perspectiva sobre qué tanto saben las cúpulas de poder respecto al cambio actual y la naturaleza energética de la realidad. Si asumimos que están al tanto, sus acciones parecen enfocadas en frenar estos procesos de forma artificial (por decirlo suavemente), lo cual sugeriría que no buscan la unidad, sino la manipulación pura; ¿significa esto que en realidad no comprenden la verdadera esencia de nuestra existencia?
❗️ RESPUESTA de Lee:
El poder constituye una ilusión en sí misma. Quienes se orientan hacia él suelen albergar complejos profundos que intentan compensar a través de una supuesta superioridad. De no existir tales inseguridades, no sentirían el impulso de alcanzar el mando. Generalmente, su conciencia se ve limitada por esas inseguridades en lugar de emanar de las frecuencias del Corazón.
Esta labor los convierte, en realidad, en esclavos de la conciencia colectiva. Dicho de otro modo, solo pueden ejecutar aquello que predomina en la percepción del conjunto social. Por ello, si la sociedad actual no está preparada para el "salto energético", la élite se pliega a esa inercia y tomará medidas externas para frenarlo. No obstante, si la sociedad está lista para transformarse y alguien en el poder se opone, será desplazado de su cargo de forma natural.
Por ejemplo, la Unión Soviética contaba con un aparato de control inmenso que se desmoronó "mágicamente" durante la Divergencia Cósmica, un periodo de transición a nivel planetario. Aunque a posteriori se puedan elaborar teorías y explicaciones detalladas sobre estos eventos, la esencia es que el poder se erige sobre un espejismo y quienes lo ostentan están sometidos a su propia lógica ilusoria. Al fin y al cabo, sus posiciones solo se sostienen gracias a esa misma ficción.
Cada pensamiento individual funciona como una pieza en un castillo de naipes. En el momento en que decides "retirar tu carta", la ilusión del sistema se desvanece ante tus ojos. Si se intentan cambiar las cartas desde la cima, la estructura persiste, ya que esta se apoya en su base y no en su cúspide.
Por lo tanto, cuando llegue el momento del tránsito para esta línea de realidad, podrás retirar tu carta sin dificultad y sin importar lo que sepan o comprendan los gobernantes. Terminarás, sin duda alguna, en el lugar donde te aguarde el reflejo de tu propia vibración.




