A mediados de julio de 2026, el supervisor de operaciones de RiverReach Construction, Chase Gallo, revisaba una excavadora Komatsu en una obra en el área de Leavittsburg, Ohio. Desde debajo de la máquina se escuchó un maullido lastimero: así comenzó la historia de un pequeño gatito anaranjado que luego fue llamado Sue.
El gatito, según estimaciones, tenía solo dos semanas y era del tamaño de un puño. Gallo desmontó las pesadas placas protectoras de unos 45 kilogramos, y la pequeña cayó al suelo. La búsqueda de su madre y otros gatitos no dio resultados: Sue estaba sola. La empresa se hizo cargo de ella, y los videos del rescate superaron los 11 millones de visitas en Instagram.
Sue fue nombrada en honor a la marca de la excavadora: Komatsu, abreviado como Sue. Las primeras semanas las pasó con un voluntario del refugio, y luego se mudó a la familia del mecánico de la empresa, Jared, quien creció en una granja y tiene experiencia en el cuidado de animales. Cuando el gatito crezca, viajará con él al trabajo y se convertirá en la "gata de la tienda": la mascota oficial del equipo.
La historia rápidamente llamó la atención del propio fabricante de maquinaria. La corporación Komatsu envió a Sue un regalo personal: un pequeño casco amarillo con agujeros para las orejas y un chaleco reflectante en miniatura: "el más pequeño del mundo". Gallo grabó el desempaquetado, y las imágenes del gatito con el equipo completo se difundieron por la red.
Los constructores, que suelen trabajar con maquinaria pesada y no están acostumbrados a mostrar emociones, inesperadamente se convirtieron en héroes de una historia conmovedora. "Somos tipos rudos, pero aun así cuidamos de una criatura tan diminuta", admitió Gallo en una entrevista. Sue ya se ha hecho amiga del equipo e incluso se prueba el papel de "inspectora de OSHA" en los comentarios de los seguidores.
Hoy Sue vive en una familia cariñosa, lleva su uniforme de construcción y se prepara para la vida adulta en la obra. Su historia demuestra cómo un hallazgo casual en una obra puede convertirse en un símbolo de bondad y recordar que incluso en el mundo de la maquinaria pesada hay lugar para pequeños colegas peludos.

