En la actualidad, surge una interrogante recurrente: ¿Es posible que una persona, mediante las vibraciones colectivas del momento, logre identificar en un completo desconocido a alguien con quien compartió intenciones antes de la encarnación? ¿O acaso la capacidad de discernir esto de forma consciente y sin interferencias está reservada solo para unos pocos?
Siempre te encuentras precisamente con aquellas personas con las que compartes intenciones en el momento actual. Sin embargo, con mucha frecuencia, estas intenciones se manifiestan en direcciones opuestas, como polos opuestos. Así, por ejemplo, la víctima encuentra a su agresor.
Otro aspecto importante es que muchas de estas intenciones no son conscientes para el propio individuo. Este puede declarar una cosa externamente, mientras que sus acciones revelan lo contrario.
Por ejemplo, al expresar el deseo de estar sano, la persona a menudo se concentra en diagnósticos de enfermedades imaginarias. O al decir 'quiero abundancia', la misma persona revisa constantemente las problemáticas de la pobreza, llenando su mente de miedos. Asimismo, en la búsqueda de ser mejor, subyace con frecuencia un complejo de inferioridad, cuyo resultado puede ser una incesante sed de poder.
Por lo tanto, es preferible conocer nuestras verdaderas intenciones y realizarlas conscientemente, en lugar de intentar 'escanear a los demás' y preguntarnos por qué hay tantos 'idiotas' a nuestro alrededor. El autoconocimiento y la adhesión a nuestras propias intenciones permiten orientar a CUALQUIER otra persona hacia la creación conjunta. Porque, al fin y al cabo, siempre vemos reflejos de nosotros mismos en los demás.




