Un estudio reciente de la Universidad de Hertfordshire ha arrojado luz sobre el fenómeno del 'divorcio de sueño', donde las parejas eligen dormir en camas separadas para mejorar el descanso y la satisfacción en la relación. La investigación destaca que el sueño es una base crítica para la salud, influyendo en el estado de ánimo, el bienestar físico y la dinámica de la relación.
En Gran Bretaña, donde el 77 % de las personas informan no despertar bien descansadas, la tendencia del divorcio de sueño está ganando terreno. Una encuesta de la marca de ropa de cama Tielle reveló que una de cada 20 parejas en Londres está considerando mudarse a un hogar más grande solo para dormir por separado. Esto plantea preguntas sobre la asequibilidad y la practicidad de tales arreglos.
La investigación de la Universidad de Hertfordshire también encontró que las parejas que duermen físicamente más cerca tienden a tener vínculos emocionales más fuertes. Notablemente, el 94 % de las parejas que mantienen contacto físico durante el sueño informan estar felices en su relación, en comparación con el 68 % de aquellos que no se tocan. Curiosamente, las parejas que duermen cara a cara son las más felices, lo que sugiere que la cercanía física durante el sueño puede mejorar la intimidad emocional.
A pesar de los beneficios de dormir juntos, algunas parejas pueden sentirse incómodas con la idea del divorcio de sueño, temiendo que esto pueda llevar a una disminución de la intimidad física o la conexión emocional. Sin embargo, el estudio sugiere que el afecto diurno puede compensar la separación nocturna.
En última instancia, ya sea que las parejas elijan dormir juntas o separadas, es esencial respetar las preferencias individuales. A medida que continúa el debate sobre el divorcio de sueño, una cosa queda clara: el amor y el sueño vienen en muchas formas, y lo que funciona para una pareja puede no funcionar para otra.