El 20 de septiembre de 2026 se celebraron en Alemania elecciones regionales en los estados federados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín. Según los sondeos a pie de urna, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) lidera con claridad en el estado federado del noreste.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la AfD obtiene alrededor del 37% de los votos. Los socialdemócratas (SPD) le siguen con el 35,5%, mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz obtiene solo el 5,5%, apenas superando el umbral del cinco por ciento. Es el peor resultado del partido desde el año 1949.
En Berlín, el partido de izquierda Die Linke se alza con la victoria con el 24,5–26%. La CDU obtiene el 20% y la AfD, el 16%. Los demás partidos, incluidos Los Verdes y el SPD, quedan rezagados.
El canciller Merz calificó los resultados en Mecklemburgo como una «catástrofe», pero declaró su intención de continuar con las reformas. Subrayó su responsabilidad de impulsar el país hacia adelante, pese a las especulaciones sobre una posible dimisión.

La AfD, que aboga por medidas severas de deportación y por restablecer los vínculos con Rusia, vuelve a confirmar el aumento de su apoyo en el este del país. Sin embargo, los demás partidos mantienen el «cordón sanitario» y se niegan a formar coaliciones con ella.
¿Cómo influirán estos resultados en la política federal de Alemania en los próximos meses?
Las elecciones supusieron un nuevo golpe para Merz, en un contexto de bajos índices de aprobación y de derrotas previas de la CDU. La AfD sigue afianzando posiciones, pero permanece aislada del poder.




