Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países G20 se reunieron el 31 de agosto de 2026 en Asheville, Carolina del Norte, en una reunión de dos días bajo la presidencia de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, instaron a los participantes a centrarse en estimular el crecimiento económico como la principal forma de hacer frente a la creciente deuda mundial.
La reunión tiene lugar en medio de un shock energético causado por la guerra con Irán, que ha interrumpido los suministros de petróleo a través del estrecho de Ormuz y ha empujado los precios al alza.
Estados Unidos está promoviendo activamente la idea de aislar a Irán, incluida la amenaza de sanciones secundarias, para estabilizar los mercados energéticos.
Otro tema clave fueron los desequilibrios comerciales, en particular el enorme superávit de China en el comercio de bienes, y los llamados a revisar las condiciones comerciales con Pekín.
En paralelo, se discuten los aranceles: Canadá prepara medidas de represalia tras el fracaso de las negociaciones sobre los nuevos aranceles estadounidenses.
El FMI pronostica una desaceleración del crecimiento mundial y un aumento de la inflación este año, lo que añade presión a los participantes de la reunión.
Por primera vez en mucho tiempo, apareció en la cumbre el ministro de Finanzas de Rusia: la invitación de la administración Trump provocó el descontento de los colegas europeos.
Los líderes financieros también abordaron el impacto de las inversiones en IA en la economía y los posibles riesgos para la estabilidad financiera.
¿Cómo afectarán estas discusiones a las decisiones reales sobre aranceles y energía en los próximos meses?
La reunión durará hasta el 1 de septiembre, y se esperan las declaraciones finales con especial atención de los mercados.

