Durante una tarde, la madrileña calle Pelayo se transforma simultáneamente en pista de atletismo, pasarela y una gran fiesta popular. En este escenario se celebra la Carrera de Tacones, una famosa competición que se ha convertido en una de las tradiciones más vibrantes y emblemáticas del Madrid Pride.
Los participantes se presentan en la línea de salida con zapatos o plataformas de al menos 10 centímetros de altura. Antes de la prueba se realiza una verificación del calzado, y aquellos tacones que no cumplan con la normativa pueden suponer la descalificación. Con el fin de evitar que el calzado se salga durante el recorrido, es habitual que los corredores lo aseguren a sus pies con cinta adhesiva de gran resistencia.
Sin embargo, no basta con ser el más veloz en cubrir la distancia.
Carrera, vestido, bolso y pintalabios
La Carrera de Tacones se parece más a una divertida gincana de obstáculos que a una carrera de velocidad al uso. Durante el trayecto, los participantes deben completar retos adicionales: ponerse un vestido, elegir un bolso y maquillarse los labios antes de seguir corriendo hacia la meta.
Es precisamente esta combinación de deporte, espectáculo y capacidad de improvisación lo que hace de la prueba un show único. El triunfo no es solo para el más rápido, sino para quien logra mantener el equilibrio, cumplir los desafíos y alcanzar la meta con el mayor impacto visual.
La carrera tiene lugar en la calle Pelayo, en pleno corazón de Chueca, un barrio madrileño estrechamente vinculado a la historia y la cultura del colectivo LGTBIQ+. Según los datos facilitados por la organización en 2026, el recorrido comenzaba cerca del número 2 y terminaba en las proximidades del número 30.
Tacones de hasta 15 centímetros de altura
Mientras que algunos participantes optan por plataformas relativamente estables, otros se atreven a competir con tacones de hasta 15 centímetros. Este calzado dista mucho de ser deportivo, por lo que cada acelerón, giro o frenada supone un desafío en sí mismo.
Los corredores aparecen ataviados con vestidos de lentejuelas, ropa deportiva, pelucas, corsés, plumas y todo tipo de atuendos de fantasía. Para muchos, ganar es lo de menos; lo importante es lucirse durante el trayecto, divertir al público y mostrar su propio estilo personal.
A ambos lados de la calle se agolpan miles de seguidores. Los asistentes jalean a los corredores, ondean banderas arcoíris, graban los momentos más destacados con sus móviles y celebran con especial entusiasmo las caídas, los zapatos recuperados en el último segundo y los finales cargados de dramatismo. (LOS40)
De una competición festiva a un símbolo de libertad
La Carrera de Tacones ha superado hace tiempo su origen como simple entretenimiento. En el contexto del Madrid Pride, se ha consolidado como un símbolo de la libertad de expresión, el empoderamiento y el derecho de cada persona a mostrarse tal cual es.
Los tacones altos funcionan aquí casi como una metáfora: avanzar puede ser complicado, inestable e incluso dar cierto miedo, pero el camino es mucho más fácil cuando cuentas con el apoyo de quienes te rodean.
Desde la organización oficial del Madrid Pride describen la carrera como una amalgama de deporte, fantasía, velocidad y glamour. En el año 2026, el evento se celebró el 2 de julio, alcanzando su 27.ª edición. La cita regresó a la calle Pelayo y contó con la conducción de la artista y activista Chumina Power. (MADO'26 - Madrid Orgullo 2026)
La próxima cita, la 28.ª Carrera de Tacones, está prevista inicialmente para el 1 de julio de 2027. Aunque la organización aún debe confirmar la fecha exacta, no hay duda de que Chueca volverá a vibrar con la música, las risas, los disfraces increíbles y el rítmico sonido de los tacones.
Y es que la Carrera de Tacones es una competición de velocidad, pero donde lo que realmente vence es la valentía, la imaginación y la capacidad de ser uno mismo.
En 2026 se llevó a cabo la 27.ª Carrera de Tacones, y la 28.ª edición está anunciada para el 1 de julio de 2027.


