Imagínese: se pone una gorra común, piensa "abre el correo" y el ordenador obedece la orden. Sin botones, sin voz, sin gestos. Solo el pensamiento.
¿Suena a ciencia ficción? La startup Sabi, de Silicon Valley, ya ha recaudado para ello $50 millones y promete que el futuro llegará muy pronto.
¿Qué es esto exactamente?
A simple vista, una gorra común (o un gorro de invierno; lo primero que lanzarán será precisamente eso). Pero en su interior esconde hasta 100 000 diminutos sensores, cada uno del tamaño de un grano de arroz. Captan las señales eléctricas de su cerebro y las traducen en órdenes para el ordenador.
El detalle clave: no hace falta implantarse nada en la cabeza, untarse gel ni raparse al cero. Basta con ponerse la gorra y trabajar.
¿Cómo funciona? (en palabras sencillas)
Nuestro cerebro genera señales eléctricas constantemente. Normalmente, para captarlas, hay que presionar bien los electrodos contra la piel de la cabeza con gel, como en los hospitales. Sabi ha ideado unos chips que funcionan a través del cabello y la piel, sin ninguna incomodidad.
Cuantos más sensores, más precisa es la señal. Los gorros de EEG habituales tienen decenas o cientos, y los de Sabi, hasta 100 mil. Es como la diferencia entre un viejo teléfono de teclas y un smartphone moderno: más sensores = más datos = mejor resultado.
¿Hasta qué punto funciona de verdad?
Según sus creadores, tras dos semanas de uso la gorra traduce los pensamientos a texto con una precisión 77%. Y cuanto más la llevas, más precisa se vuelve, porque la IA se adapta precisamente a tu cerebro.
Velocidad de escritura: unos 30 palabras por minuto, más o menos como teclear en un smartphone. Y el sistema ya es capaz de predecir las siguientes 3-4 palabras que quieres escribir.
¿Por qué todos se lo creen?
Los inversores son gente seria:
- Khosla Ventures (uno de los principales fondos de capital riesgo de Silicon Valley)
- Accel (invirtieron en Facebook en una fase temprana)
- DST Global (fondo ruso que invirtió en Twitter, Spotify)
- El exdirectivo de OpenAI Kevin Weil
Ya 10 000 personas se han apuntado a la lista de espera.
Pero también hay escépticos...
Los expertos dudan: las señales que atraviesan el cráneo y la piel se debilitan mucho. Los electrodos implantados (como los de Neuralink, de Elon Musk) ofrecen una imagen mucho más nítida.
La pregunta clave: ¿podrá la gorra leer los pensamientos con la suficiente precisión como para controlar la IA de forma fiable? Por ahora no hay confirmaciones independientes.
¿Y qué pasa con la privacidad?
Sus creadores prometen que todos los datos neuronales se cifran directamente en la gorra, antes de salir del dispositivo. La seguridad la verifican investigadores de Stanford. Porque cuando se trata de leer pensamientos, la seguridad lo es todo.
¿Cuándo se podrá comprar?
- Enero de 2027: presentación oficial en la feria CES
- año 2027: inicio de las ventas
- Las primeras versiones serán imperfectas, pero mejorarán con el tiempo, como los primeros iPhone
El precio, el peso y la autonomía de la batería aún no se han revelado.
¿Por qué es importante?
Hoy, para controlar un ordenador con la mente, hace falta una operación en el cerebro (Neuralink) o un equipo voluminoso. Sabi quiere lograrlo con la misma facilidad que ponerse un gorro.
Si lo consigue, lo cambiará todo: desde ayudar a las personas con discapacidad hasta una forma completamente nueva de trabajar con ordenadores.
