En la primera oleada de desclasificación de 2026, los archivos del FBI han captado un interés especial, concretamente aquellos expedientes etiquetados como "discos voladores" que abarcan desde 1947 hasta finales de los años sesenta. Aunque estos documentos carecen de conclusiones definitivas, reúnen una serie de testimonios que continúan despertando una enorme fascinación entre los investigadores actuales.
1950年にニューメキシコ州に墜落していたUFOに乗っていた宇宙人の特徴 身長が約90センチ、歯があり、金髪、服を着用 めっちゃ人間の見た目で、しかも髪の毛染めてるんか!! 英文翻訳:
El verano de 1947 se caracterizó por una verdadera explosión de avistamientos. En un memorándum enviado desde Dallas a la oficina central, un agente detalla la información proporcionada por un mayor de la Fuerza Aérea: según el reporte, se habría hallado cerca de Roswell un "disco volador" hexagonal unido a un globo de grandes dimensiones. Este escrito figura actualmente entre las piezas más analizadas de la nueva documentación publicada.
🚨 FRESH FROM Trump’s PURSUE Release 01 on war.gov/ufo/ — a 1966 FBI memo (SF 62-2927) straight from the San Francisco office: “A few witnesses have reported seeing crewmen who had landed from the objects, who are described as three and a half to four feet tall,
El memorándum de Guy Hottel, fechado en marzo de 1950, sigue siendo uno de los registros más célebres. En dicho informe, citando una fuente fidedigna, se describe el supuesto accidente de tres "platillos voladores" en Nuevo México. Se detalla que los objetos eran circulares y medían unos 15 metros (50 pies) de diámetro. En su interior se habrían hallado los cuerpos de tres seres de aproximadamente 90 centímetros de altura, vestidos con trajes metálicos. El FBI procedió a registrar estos datos, si bien nunca llegó a confirmar su veracidad de manera oficial.
Los archivos de la década de 1960 contienen informes todavía más pormenorizados. Un documento de la oficina de San Francisco, dirigido personalmente a J. Edgar Hoover, compila testimonios de agentes de policía, pilotos, militares y trabajadores de la industria de defensa. Los testigos relataron cómo, tras el aterrizaje de estas naves, salían de ellas seres de entre 1 y 1,2 metros de estatura que vestían escafandras y cascos. Al despegar de nuevo, los objetos dejaban marcas circulares de quemaduras en el terreno. Las formas descritas variaban entre discos, ovoides y cilindros alargados. Numerosos observadores destacaron la capacidad de estas naves para mantenerse estáticas en el aire antes de acelerar bruscamente a velocidades asombrosas.
El FBI también dejó constancia de interferencias en equipos eléctricos: el apagado repentino de motores de automóviles, fallos en las comunicaciones por radio y la desaparición de objetivos en los radares. Por su parte, varios aviadores informaron de encuentros con objetos que se desplazaban a velocidades inalcanzables para la tecnología aeronáutica de la época.
La mayor parte de estos informes consisten en relatos de terceros o declaraciones sin verificar. El Buró recopilaba la información de manera sistemática, pero solía derivar los casos a estamentos militares, evitando emitir juicios categóricos propios. No obstante, el tono de los documentos es notablemente serio, ya que trata sobre avistamientos recurrentes reportados por diversos testigos, entre ellos profesionales altamente cualificados.
Los expedientes del FBI, ahora disponibles en el portal war.gov/UFO, reflejan cómo los servicios de inteligencia estadounidenses se enfrentaron regularmente, desde mediados del siglo XX, a fenómenos inexplicables para la ciencia y la técnica de aquel entonces. Si bien estos archivos no prueban la existencia de civilizaciones extraterrestres, sí demuestran el interés constante de las autoridades por este fenómeno a lo largo de las décadas.
Hoy en día, cualquier persona interesada puede examinar las fuentes originales y formarse su propio juicio sobre qué era exactamente lo que los servicios de inteligencia registraban en una época en la que el tema de los FANI era todavía un secreto absoluto.

