Parece que la humanidad ha renunciado definitivamente a simplemente jugar.
Ahora incluso Wordle —ese juego matutino de cinco letras— ha recibido unas instrucciones casi científicas.
Investigadores de Binghamton University han desarrollado una estrategia que permite ganar aproximadamente en el 99% de los casos.
La idea es elegir la palabra no según el principio:
«Bueno… aquí hay muchas letras populares»
ni según el método:
«Por alguna razón me gusta la palabra CRANE»
sino según cuánta información aportará cada jugada siguiente.
Es decir, que ahora, al abrir Wordle con el café de la mañana, uno no solo puede adivinar la palabra, sino convertirse mentalmente en un pequeño Claude Shannon.
Antes uno pensaba:
—Probaré con STARE.
Ahora:
—¿Qué opción maximiza la entropía informativa respecto al espacio de soluciones posibles?
Y todo esto antes del desayuno.
Resulta especialmente gracioso que Wordle fuera originalmente un juego casi meditativo:
cinco letras, seis intentos, un poco de suerte.
Y ahora, las matemáticas ya están ahí al lado con una libreta y dicen:
— Apártate. Estás descansando mal.
Lo más maravilloso es que una estrategia así puede ser realmente muy eficaz.
Pero hay un matiz.

Si pasas 20 minutos calculando la primera palabra ideal, y un conocido abre el juego, escribe lo primero que se le ocurre y acierta al tercer intento —
toda la teoría de la información deja de ser un consuelo durante unos segundos.
Así que ahora Wordle tiene dos modos:
el normal — adivinas la palabra,
y el avanzado — primero recibes una pequeña formación en matemáticas. 😄


