Las praderas submarinas frente a las costas de Tenerife, antes densas y vivas, han sufrido gravemente en las últimas décadas. Según observaciones locales, las Islas Canarias han perdido hasta el 60 por ciento de estos ecosistemas, que sirven de refugio para numerosas especies marinas, producen oxígeno y retienen los sedimentos arenosos del fondo.
Ahora, científicos y activistas del proyecto «Jardineros del mar» intentan recuperar lo perdido. Cultivan semillas de la hierba marina Cymodocea nodosa en condiciones de laboratorio y luego las trasplantan al lecho marino. Este enfoque evita dañar las áreas donantes y aumenta las posibilidades de supervivencia de las plantas jóvenes.
Las praderas marinas no son solo acumulaciones de algas. Forman comunidades complejas donde peces, moluscos y tortugas encuentran alimento y refugio. Además, estos «pulmones submarinos» ayudan a estabilizar la línea costera y participan en el ciclo del carbono. La pérdida de incluso una parte de estas praderas afecta a todo el ecosistema costero.
A diferencia de los métodos tradicionales de trasplante de céspedes enteros, el uso de semillas de laboratorio ofrece mayor flexibilidad. Las plantas se adaptan gradualmente a las nuevas condiciones, y el monitoreo muestra los primeros signos de crecimiento. El proyecto se encuentra aún en una etapa temprana, pero ya demuestra que la ciencia puede apoyar los procesos naturales de recuperación.
Es importante entender que el éxito no depende solo de la plantación. Es necesario reducir la presión humana, desde fondeaderos hasta la contaminación. Sin medidas integrales, incluso los experimentos más exitosos corren el riesgo de quedar en acciones locales.
La historia de Tenerife muestra cómo la combinación de tecnologías de laboratorio y trabajo de campo puede devolver fragmentos de la naturaleza perdida. Iniciativas similares ayudan a ver que la restauración es posible si se actúa de manera constante y teniendo en cuenta las características específicas de cada ecosistema.
Estos proyectos recuerdan que la ayuda humana dirigida puede apoyar a la naturaleza en la recuperación del equilibrio de los ecosistemas marinos.
