Visa informó que el volumen de liquidaciones con stablecoins en su red alcanzó los 20 mil millones de dólares en términos anuales, un crecimiento de 15 veces en un año. La cifra parece seca hasta que uno recuerda lo que hay detrás: personas comunes pagan con tarjeta y, entre bastidores, el dinero ya no son dólares en un banco, sino tokens en una blockchain que se convierten al instante.
En el segundo trimestre fiscal de 2026, en la red de Visa operaban más de 160 programas de tarjetas vinculadas a stablecoins. El volumen de pagos con ellas creció casi un 200 % respecto al año anterior. La empresa subraya que este es uno de los segmentos de su negocio de más rápido crecimiento. Detrás de cada uno de esos pagos hay un esquema habitual: el titular gasta una stablecoin, el comerciante recibe dinero fiduciario y Visa se encarga de la conversión y la liquidación.
El principal desafío oculto es la necesidad de capital de trabajo. Los emisores de tarjetas deben financiar a diario las liquidaciones antes de recibir el dinero de los titulares. Para los programas pequeños, las líneas de crédito tradicionales resultan incómodas. Visa, junto con Credit Coop, lanzó una línea de crédito revolvente denominada en stablecoins, garantizada por las cuentas por cobrar de las liquidaciones. Desde agosto de 2023, la empresa Rain ya ha financiado a través de ella unos 2 mil millones de dólares con un nivel de incumplimiento nulo.
El crecimiento muestra cómo la infraestructura financiera tradicional se adapta a los criptoactivos no por moda, sino por demanda real. Las stablecoins resuelven el problema de la velocidad y la accesibilidad de las transferencias transfronterizas, y Visa obtiene una comisión por conectar dos mundos. Al mismo tiempo, los riesgos no desaparecen: la volatilidad, las cuestiones regulatorias y la dependencia de unos pocos emisores de stablecoins siguen presentes.
Para el usuario común, esto significa que pronto pagar con stablecoins será tan sencillo como con una tarjeta normal. El dinero deja de ser solo un depósito bancario: se convierte en un híbrido que se puede guardar en una cartera y gastar en una tienda común. La cuestión no es si esto llegará a la vida cotidiana, sino a qué velocidad y en qué condiciones.
Según Visa, estos programas ya operan en decenas de países y su número sigue creciendo. La empresa amplía sus alianzas, incluida la integración con Bridge y Zerohash para pagos a través de Visa Direct. No es un reemplazo de los bancos, sino una nueva capa que hace que el movimiento del dinero sea más barato y rápido allí donde los rieles tradicionales eran demasiado lentos o costosos.
