A principios de este año se celebró en Las Vegas la feria internacional de electrónica de consumo CES 2026. Se trata del mayor escaparate mundial donde se definen las tendencias que marcarán el rumbo de los productos digitales en los próximos tres a cinco años.

Durante la feria, se prestó una atención considerable al bienestar de las mascotas y a la comodidad de sus dueños. En particular, se destacó el potencial de la alimentación remota. Aunque este reto se soluciona desde hace tiempo con comederos automáticos programables o controlados por aplicación, cuando hay varios animales en casa existe el riesgo de que unos coman en exceso y otros se queden sin su ración.
Una de las soluciones propuestas llegó de la mano de Cheerble con el Cheerble Match G1, un comedero inteligente para gatos que incorpora reconocimiento facial. El dispositivo utiliza una cámara y algoritmos de inteligencia artificial para identificar a cada animal y dispensar el alimento estrictamente según sus necesidades.
El sistema escanea la cara del gato cuando este se acerca al cuenco, compara la imagen con los perfiles guardados y determina la cantidad exacta de comida que debe recibir ese ejemplar. En hogares con varios felinos, el comedero impide que uno consuma la ración del otro, lo que facilita el control de peso y evita las habituales disputas por la comida.
Esta tecnología se basa en una red neuronal entrenada con miles de fotografías de rostros felinos y es capaz de operar bajo distintas condiciones de iluminación. Según el fabricante, la precisión de este sistema de reconocimiento alcanza el 99 por ciento.
Los propietarios reciben notificaciones en su aplicación sobre quién ha comido y a qué hora, pudiendo además ajustar la dosis diaria para cada gato. Esta función resulta especialmente útil para familias con animales que requieren dietas médicas específicas o que tienen tendencia al sobrepeso.
La segunda alternativa es el Peanutcat Egg-1, un comedero inteligente de la empresa Peanutcat que emplea identificación por RFID. El dispositivo soluciona el reto de la alimentación individualizada al reconocer a cada mascota mediante una etiqueta en su collar, suministrando únicamente la porción correspondiente.
El funcionamiento es el siguiente: un lector RFID integrado escanea la etiqueta cuando el gato se aproxima, tras lo cual un microcontrolador verifica los datos con el perfil programado y activa el dispensador. A través de la aplicación móvil, el dueño establece la ración diaria, los horarios y los límites calóricos de forma independiente para cada gato. Si no se reconoce la etiqueta, el alimento no se libera, evitando así que los animales dominantes coman de más y que los más tímidos se queden sin alimento.
Su base técnica incluye un módulo RFID de baja frecuencia, capacidad de almacenamiento de alimento para hasta 2 meses, registro de actividad y esterilización mediante luz UV. La estructura está fabricada en plástico de grado alimenticio con un revestimiento antibacteriano. El fabricante destaca que el dispositivo no requiere una conexión permanente a internet, ya que todos los ajustes se guardan localmente y se sincronizan cuando es necesario.
Si un gato se salta una comida, la aplicación envía una alerta, y en caso de ausencias repetidas, recomienda una revisión de salud. Durante la fase de pruebas beta, los usuarios señalaron una reducción de los conflictos frente al cuenco y un peso más estable en todos los gatos de la casa.
Estas tecnologías permiten a los propietarios seguir con mayor rigor las pautas veterinarias y reducir el riesgo de obesidad, algo especialmente crítico en hogares con varios gatos, lográndolo además sin causar estrés a los animales.
El surgimiento de estos dispositivos refleja la tendencia general vista en la CES 2026 hacia el cuidado personalizado de las mascotas. En lugar de soluciones genéricas, los fabricantes apuestan cada vez más por equipos que consideran las características individuales de cada animal.



