El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió personalmente al presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en la base aérea Joint Base Andrews, en Maryland. La reunión contó con alfombra roja, banda militar y guardia de honor, un gesto poco habitual para la visita de un líder chino.
Es la primera visita de Xi a Estados Unidos en casi tres años. Los cónyuges de los líderes, Melania Trump y Peng Liyuan, también estuvieron presentes en la ceremonia de llegada. Trump calificó a Xi de «gran líder» y subrayó la importancia del encuentro.
La tregua suspendió la escalada de aranceles y contramedidas. Las partes debatirán sobre comercio, tecnología, IA, Irán y Taiwán, pero no se esperan grandes avances.
Xi declaró que China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales. Ambos países pueden contribuir al éxito del otro.
La visita durará tres días e incluye una cena oficial en la Casa Blanca. Queda la pregunta: ¿se logrará convertir la tregua temporal en acuerdos más sólidos?
Las discrepancias sobre la exportación de tierras raras, los chips y otras cuestiones persisten. La reunión da tiempo para nuevas negociaciones en las próximas cumbres.



