En la brasileña Serie B ocurrió una historia futbolística que ningún entrenador incluiría en su manual.
Durante el partido, el defensa del Juventude Marcos Paulo se dio cuenta de repente de que ya no le era posible seguir jugando de la misma manera. Y era tan imposible, que tuvo que abandonar el campo a toda prisa y correr al vestuario.
El cuerpo técnico decidió que ya está: había que cambiar al jugador. El suplente ya estaba listo para entrar, el cuarto árbitro se preparaba para formalizar el cambio y el equipo se despidió mentalmente de Marcos Paulo, al menos hasta el final de la parte.
Pero entonces, apareció él desde el túnel de vestuarios.
Fresco. Concentrado. Listo para continuar.
Cambio cancelado.
Uno pensaría que con esto la historia ya merece un lugar en las crónicas futbolísticas. Pero Marcos Paulo decidió que no bastaba con simplemente volver.
En la segunda parte, se sumó al ataque y marcó el segundo gol de su equipo. El Juventude ganó 2:0, y el futbolista obtuvo, quizás, la historia más insólita para su primer gol en el campeonato actual.
Resulta un esquema perfecto de preparación para un ataque eficaz:
salió del campo → resolvió un asunto importante → volvió → marcó.
Ahora los entrenadores pueden volver a ver el partido y pensar si añadir un nuevo punto al plan táctico:
«Si el partido no fluye, quizá alguien simplemente tenga que salir». 😄


