El dolor crónico afecta significativamente a los veteranos militares en los Estados Unidos, con investigaciones que indican que entre el 40 % y el 70 % sufren de esta condición. El dolor de espalda es la queja más común, y hasta el 75 % de los veteranos mayores informan de dolor crónico, que suele ser más severo en los veteranos más jóvenes que han servido en conflictos recientes. Esta situación plantea preocupaciones sobre su bienestar a largo plazo y la necesidad de intervenciones efectivas.
Las implicaciones del dolor crónico en la parte baja de la espalda van más allá de la salud física, afectando el funcionamiento social y ocupacional. Muchos veteranos experimentan una calidad de vida comprometida, lo que lleva a la pérdida de empleo y a la inestabilidad financiera. La dependencia de medicamentos opioides para aliviar el dolor complica la situación, ya que los veteranos enfrentan un mayor riesgo de adicción y sobredosis. Además, las condiciones comórbidas como las lesiones cerebrales traumáticas y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) complican aún más la gestión del dolor.
En respuesta a estos desafíos, investigadores de la Universidad Atlantic de Florida (FAU) han investigado enfoques no farmacológicos, específicamente el qigong, una práctica china tradicional que combina movimientos, respiración y meditación. El equipo de la FAU desarrolló un programa de qigong adaptado a veteranos con dolor crónico en la parte baja de la espalda, llevando a cabo un estudio de ocho semanas para evaluar su efectividad en comparación con un grupo de control que esperaba tratamiento.
El estudio, publicado en la revista Pain Management Nursing, evaluó múltiples resultados, incluidos la función física, las alteraciones del sueño, los síntomas de TEPT y los niveles de depresión y ansiedad. Los resultados indicaron mejoras significativas en los resultados relacionados con el dolor para el grupo de qigong, como reducciones en la intensidad del dolor y la discapacidad relacionada con el dolor. Los participantes también informaron mejoras en la calidad del sueño, lo que resalta los beneficios holísticos del qigong.
Cheryl Krause-Parello, Ph.D., autora principal del estudio, destacó la importancia de intervenciones no farmacológicas como el qigong, que abordan los desafíos de los veteranos sin los efectos secundarios de los medicamentos. Ella aboga por planes de tratamiento integradores que incluyan tales prácticas para mejorar el bienestar general de los veteranos.
Además, la investigación reveló conexiones entre factores biológicos, como marcadores de inflamación, y resultados psicosociales. Los niveles más altos de factor de necrosis tumoral (TNF) se correlacionaron con una peor función física, mientras que otro marcador, IL-8, se vinculó a la discapacidad relacionada con el dolor y los síntomas de TEPT, sugiriendo una interacción entre la inflamación y los desafíos de salud que enfrentan los veteranos.
El qigong es accesible y se puede practicar de forma individual o en grupos, sin necesidad de equipo especializado, lo que lo hace adaptable a las necesidades de los veteranos. La práctica regular puede mejorar la salud de la columna vertebral mediante ejercicios suaves que promueven la flexibilidad y reducen la tensión.
Las implicaciones de esta investigación van más allá de la gestión del dolor, proporcionando una base para futuros estudios que exploren las relaciones biopsicosociales en los pacientes. A medida que la atención médica evoluciona, comprender las intervenciones no farmacológicas será esencial para desarrollar estrategias integrales de manejo del dolor crónico.
En resumen, el estudio de la FAU sobre la intervención de qigong en veteranos presenta un caso convincente para integrar prácticas antiguas en los diálogos modernos sobre el manejo del dolor. Los resultados positivos subrayan la necesidad de que los proveedores de atención médica adopten enfoques holísticos que aborden el sufrimiento físico, así como el bienestar psicológico y social.