Ruidoso, Nuevo México, experimentó una devastadora inundación repentina el 8 de julio de 2025, provocada por intensas lluvias monzónicas. El río Río Ruidoso alcanzó una altura récord de más de 6 metros, superando el récord anterior establecido en julio de 2024 por casi 1,5 metros.
Las inundaciones causaron daños significativos, incluyendo la destrucción de una vivienda. Los equipos de emergencia realizaron al menos 85 rescates en aguas rápidas, asistiendo a residentes atrapados en casas y vehículos.
Trágicamente, se reportaron tres muertes: un hombre adulto y dos niños, de 4 y 7 años. Las evaluaciones preliminares indican que entre 35 y 50 casas han sido dañadas o destruidas. El hipódromo de Ruidoso Downs también se vio afectado, lo que llevó a la cancelación de una importante carrera.
La severidad de las inundaciones se vio exacerbada por un incendio forestal previo, que provocó erosión del suelo. La gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, firmó una declaración de emergencia. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan, y se han establecido refugios para los residentes desplazados.
La comunidad ahora se enfoca en la recuperación y los esfuerzos de reconstrucción. Las autoridades locales instan a los residentes a permanecer vigilantes a medida que continúa la temporada de monzones, enfatizando la naturaleza impredecible de estos eventos climáticos extremos. Este tipo de desastres naturales nos recuerdan la importancia de la solidaridad y la necesidad de fortalecer la preparación ante emergencias, especialmente en regiones vulnerables. En países como España y otros de Latinoamérica, la historia reciente ha mostrado la vulnerabilidad ante eventos similares, lo que resalta la importancia de la prevención y la resiliencia comunitaria.