¿Aparece una segunda esfera de Buga? El nuevo enigma del misterioso artefacto

Autor: Uliana S

La segunda esfera "Buga"

En marzo de 2025, los habitantes del pequeño municipio colombiano de Buga, en el departamento del Valle del Cauca, presenciaron un fenómeno inusual. Una esfera metálica que surcaba el cielo realizando movimientos en zigzag captó todas las miradas antes de precipitarse a tierra, impactando contra el tendido eléctrico. Un residente local halló el objeto, del tamaño de un balón de fútbol, cuya superficie lisa carecía de soldaduras o juntas visibles y presentaba extraños símbolos grabados que recordaban al proto-sánscrito.

Conferencia de prensa en la que tuvo lugar la presentación de la segunda esfera «Буга».

El investigador y radiólogo José Luis Velásquez realizó los primeros análisis y exploraciones radiográficas del hallazgo. Según los resultados presentados posteriormente en conferencias de prensa, el artefacto se compone de tres capas concéntricas de un material similar al metal con densidades variables. En su interior alberga un núcleo central al que los expertos denominan "chip", rodeado por 18 microesferas y componentes que parecen fibras ópticas. La esfera no muestra rastro alguno de fabricación industrial convencional, al carecer por completo de juntas o puntos de soldadura. Estas particularidades atrajeron de inmediato el interés de la comunidad ufológica, por lo que el objeto fue trasladado a México para ser analizado por Jaime Maussan y su equipo. Ciertas pruebas supuestamente indicaron una reacción ante frecuencias sonoras específicas, incluyendo antiguos mantras, aunque tales hallazgos siguen siendo objeto de debate.

Jaime Maussan sobre la segunda esfera de «BuGa» (a partir de las 57:20).

Un año ha transcurrido desde aquel suceso. El 8 de mayo de 2026, durante una rueda de prensa en Washington con motivo del 25.º aniversario del Disclosure Project de Steven Greer, Jaime Maussan y sus colaboradores anunciaron el descubrimiento de una segunda esfera. Este nuevo objeto también procede de Colombia, aunque fue localizado en una región distinta. Según relataron testigos y participantes en el hallazgo, la pieza fue recuperada recientemente y enviada para su análisis científico.

Esta segunda esfera guarda grandes similitudes con la primera, destacando su forma esférica metálica y la ausencia total de uniones a la vista. Sin embargo, existen diferencias significativas que la distinguen. En este ejemplar no se aprecian inscripciones ni simbología alguna. Asimismo, el número de orificios ecuatoriales varía, contabilizándose cerca de 29 en lugar de los 31 de la primera. Estos pormenores sugieren que, aunque comparten un diseño similar, no son idénticas, por lo que ya se han iniciado estudios comparativos en Ciudad de México, donde ambos artefactos permanecen bajo custodia de los investigadores.

Diversos vídeos y testimonios difundidos en redes sociales y canales especializados muestran cómo estos objetos se desplazaban por el aire sin propulsión aparente, ejecutando maniobras bruscas en ocasiones. Los expertos señalan que tales prestaciones no se corresponden con las de drones conocidos o equipos meteorológicos habituales. Al mismo tiempo, los sectores escépticos apuntan a un posible origen terrestre, desde dispositivos experimentales hasta instalaciones artísticas. Por su parte, los organismos oficiales de Colombia y México no han emitido comunicados detallados, limitándose a observar el desarrollo de los peritajes independientes.

El hallazgo de esta segunda esfera aporta una nueva dimensión a la historia. Mientras que la primera destacó por sus grabados y la posible respuesta ante sonidos y frecuencias específicas, esta segunda unidad parece ser una versión más "depurada". Los investigadores confían en que el cotejo de ambos objetos permita descifrar su funcionamiento, el origen de sus materiales y su verdadera finalidad, ya se trate de sondas, dispositivos de comunicación o tecnología de otra índole.

Mientras la ciencia recopila datos con cautela, el interés de la opinión pública no deja de crecer. Los acontecimientos relacionados con las esferas de Buga se enmarcan en un contexto global de revelaciones sobre fenómenos no identificados, incluyendo la desclasificación de archivos en Estados Unidos. De momento, solo queda aguardar a los resultados de los análisis de laboratorio. Independientemente de la conclusión, estos hallazgos nos recuerdan lo poco que conocemos todavía sobre los límites de la tecnología, ya sea de procedencia humana o de más allá de nuestras fronteras.

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